La propina y el riesgo de herir susceptibilidades.

Solo dos veces me ha ocurrido en toda mi vida. Y ayer fue la última. No vuelvo a dar propina….o, mejor dicho, a intentar darla. Hace más de treinta años quise agradecer con una propina la ayuda que me proporcionó la persona que me ayudó a subir las maletas a la habitación. De manera educada la rechazó, y su actitud no me gustó. Ayer, en el Circo del Sol, me volvió a ocurrir lo mismo. No le di más importancia pero como estoy falto de inspiración para escribir, he creído que el rechazo de una propina podría ser motivo suficiente para levantarme de la cama a las 06:30 de la mañana para escribir. Deben ser cosas de la edad…. El caso es que reflexionando sobre el asunto, hubiera sido muy interesante conocer porqué aquel joven y la chica de ayer rechazaron mi propina. Está claro que en bares y restaurantes de […]

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Protocolo para el Portal de Belén.

Estaba dando vueltas a la cabeza para intentar escribir algo. Nada de nada. Ya se ha escrito mucho sobre protocolo y los huecos que yo no he sabido o podido ocupar, algunos los han llenado mucho mejor yo. Así llevo varios días en los que no he podido salir por el mal tiempo.  Pero hoy ha amanecido un buen día y cuando me disponía a salir a dar un paseo…¡chantatachán! la inspiración en modo Portal de Belén. Echa un vistazo a estas ideas básicas sobre protocolo para la adecuada colocación de los elementos del Portal de Belén:   De los tres elementos principales del Nacimiento, el Niño Jesús ocupa el lugar central, el número 1. Le siguen en importancia jerárquica la Virgen María – Madre De Dios y número dos- que ocupa su derecha y está sentada mientras que San José -que está a su izquierda y ocupa el número […]

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De botellón donde reside la Soberanía.

No puedo y no debo hablar de política en este blog. No está para ello. Pero como conocedor y amante de la urbanidad y de las buenas maneras, nadie me puede quitar el derecho a protestar y a levantar la voz -nunca más de lo necesario- contra la bravuconearía, la falta de ejemplaridad y la escasa responsabilidad de quienes deben ser el ejemplo y bandera del respeto y la convivencia ciudadana. He sido testigo con inmensa tristeza -y no con menos rabia-  del vergonzoso espectáculo que han dado nuestros políticos, una vez más, en el lugar donde la observancia de las normas legales -y las que los usos sociales nos conceden- deberían ser el modelo a seguir por todos los españoles. Un modelo del que deberíamos sentirnos orgullosos y no avergonzados. No es solo que los más altos representantes se salten sin consecuencias legales el Real Decreto 707/1979, de 5 de […]

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Protocolo con intención.

He venido sosteniendo -y creo que lo seguiré haciendo- que el protocolo existe solo cuando no se nota. Lo escribí hace tiempo: «Cuando el protocolo se nota, ya no es protocolo» Si un profano, después de asistir a un encuentro del tipo que sea, afirma «aquí hay mucho protocolo», es que el protocolo no ha existido. El protocolo moderno se adapta al terreno, es discreto, flexible e integrador y no necesita hacerse presente para existir. Quien está acostumbrado a asumir lo anterior tiene muchísimo éxito en cualquier parte del mundo. Por eso creo que cuando nos acercamos a culturas diferentes a la nuestra con afán conciliador, debemos intentar adaptarnos a su forma de ser, estar y actuar buscando no poner obstáculos en una relación que, a priori, puede ser beneficiosa para ambas partes. Lo que no entiendo es cómo, en muchas ocasiones, nos acercamos a personas que no nos interesan, […]

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La cultura del agrado y el privilegio de ser educado.

En un mundo cada vez más deshumanizado en el que ya ni siquiera nos saludamos al entrar en un ascensor porque lo importante esta en el teléfono; en una sociedad en la que los jóvenes no ceden la derecha a sus mayores porque desconocen el significado de ese gesto y en una colectividad en el que muy pocos nos levantamos para ceder el asiento a una embarazada, quienes destacan por sus buenos modales resultamos ser unos seres extraños, unos bichos raros. Hay quien busca ser genuino y no lo consigue nunca, y hay quien sin buscarlo lo es porque lo lleva en sus genes. Diferenciarse de la masa siempre tiene premio. Aun así, para algunos, ser educado lleva asociado los calificativos de casposo, ajado, dulzón o amanerado. Afortunadamente para otros, la recompensa al rechazo de lo grosero va más allá de la satisfacción personal para alcanzar el reconocimiento del grupo […]

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Host & hospitality.

Es que suena mejor en inglés y así consigo que los manager más cool lean mi artículo. Es lo que tienen las técnicas de marketing y storytelling para conseguir más engagement del guest que necesita de una experience con otro level. En fin, todo se reduce a que un buen anfitrión está obligado a ofrecer comodidades a su huésped. Esta podría ser la frase mágica que rige las relaciones entre quien invita y quien es invitado, entre quien recibe y es recibido. Pero, claro está, no todo el mundo sabe ser un buen anfitrión y, desde luego, muchos hoteles no tienen esa cultura o la han olvidado.  El significado de hacer sentir cómodos a los demás va más allá de ofrecer una buena comida en unas excelentes instalaciones e incluye aspectos de relación personal que comienzan mucho antes del inicio del encuentro en el que el anfitrión recibe a sus invitados, […]

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Primero los monaguillos, después el cura.

Así me contesta una y otra vez el capellán. Yo quiero cederle el paso, dejar que el vaya por delante de mi, permitirle que atraviese la puerta en primer lugar y sistemáticamente me dice: «Primero los monaguillos, después el cura» y con esas palabras me dice implícitamente: «Si quieres ser cortés y educado conmigo, deja que pase en último lugar». Tiene su lógica porque la modestia de quien está al servicio de los demás obliga a ocupar lugares discretos y modestos.  Así lo entendía yo hasta que recordé una situación similar ocurrida con altísimos dirigentes mundiales que describo con un vídeo a continuación. Se trata de una reunión entre el presidente Clinton, Yasser Arafat y Ehud Barak -entonces Primer Ministro israelí- en la que debían atravesar una puerta. El primero que la sobrepasa sin titubear es el Presidente Clinton quien, de acuerdo con la cultura occidental, entiende que traspasar la puerta […]

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¿Quién contrata a un mayordomo?

A diario debo explicar qué es y qué hace un mayordomo en el s.XXI. Debo explicarlo incluso a quienes quieren contratar a uno.  Desde mi modesto punto de vista, existen tres tipos de personas a las que un mayordomo puede atender. A saber: Personas históricamente ricas (pero ya no lo son). Solo quieren mantener un mayordomo como símbolo de un estatus social del que años atrás disfrutaron y en el que hoy no pueden sostenerse. Quieren a personas sumisas, las pagan mal -cuando las pagan- y su trato es despótico. De distinguen porque son ellas las que te llaman directamente y te dicen, como fórmula magistral, cuáles son sus apellidos y dónde viven. Lo hacen para que sepas que son de la alta burguesía, aristocracia o nobleza (venida a menos) y que viven en lugares solo reservados a los poderosos (y en los que ellos sobreviven a duras penas). Les […]

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Mamarracha y populista.

Cuando en una situación social no sabes qué hacer ni cómo actuar pero eres consciente de ello, lo admites, e intentas salir airoso de esa incómoda situación con la discreción por bandera, te conviertes en una persona elegante porque evitas llamar la atención. Ello no disminuye tu ignorancia pero, al menos, te sitúa ante los demás como alguien natural, sencillo y honesto. Por el contrario, cuando buscas excusas burdas e increíbles por tu falta de puntualidad -por ejemplo- a una invitación,  además de mal educado, te conviertes en soberbio porque te arrogas el papel de anfitrión que no te corresponde. En relación con la mala educación de los políticos,  mi amigo Juan de Sevilla me ha enviado un texto, relacionada con el «populismo y el oportunismo» de la vicepresidenta del Gobierno Balear, que yo he aseado para hacerlo comprensible además de obviar alguna palabra excesivamente dura. Juan no ha visto el resultado […]

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La puntualidad y el valor del tiempo.

Hacer algo sin retraso. Casi todo el mundo lo entiende así pero yo añado más: ser puntual significa ejecutar una acción en el momento exacto. Ni antes, ni después. La puntualidad y el valor del tiempo están relacionados aunque hasta en la forma de usar el tiempo, las culturas son diferentes. Para alguien del mundo de los negocios en los Estados Unidos de Norteamérica, «el tiempo es oro» y la hora determina no solo el momento en que se debe producir, se atiende a los amigos o hay que comer. Sin embargo, para un afgano la hora del día es absolutamente insignificante. Y es de poco valor porque simple y llanamente un afgano se levantan cuando lo hace el sol, come cuando tienen apetito y tienen tan poco que perder que la actividad personal diaria se limita a sobrevivir y esperar que amanezca el día siguiente. Tanto es así, que […]

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