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La talla de políticos y empresarios.

Hace unas horas he oído a alguien en la radio que hablaba de las “tallas”.  Venía a decir que para observar la talla de una escultura, de una obra de arte, era necesario alejarse de ella. Al contrario, cuando se trata de tallar a políticos o empresarios, para medir su valía es necesario acercarse a ellos. El problema es que este acercamiento para el conocimiento es prácticamente imposible por varias razones.

Una de las razones que impiden el acercamiento a estos políticos-empresarios de talla es que, en la mayoría de los casos, están rodeados de una camarilla de asesores que,  bien por necesidad de proteger la imagen de su “señorito” o para proteger las  prebendas y privilegios que le ofrece esa cercanía, establecen barreras infranqueables. Estos últimos –los de las prebendas o privilegios – son los que podríamos calificar de trepas o pesebreros. Sus capacidades son tan escasas que ven a cada persona que se acerca a su asesorado como un potencial peligro para su estabilidad actual y futura. Ocupan puestos de responsabilidad no tanto por sus capacidades y preparación cuanto por la posesión de un carné político o un apellido de renombre empresarial. Pobrecillos, tarde o temprano, cuando el que les protege caiga, se hundirán con el.

Otros, en cambio, actúan preservando la imagen de su señorito de forma profesional, alejándolo de cualquier oportunidad que permita a alguien externo a su organización, descubrir las carencias de aquel al que asesoran. Lo malo es que, al final, todo se sabe. Por una u otra razón, es dificil llegar a conocer en profundidad a aquellos que rigen el destino de la nación o a otros que manejan nuestros escasos dineros. Nos dejamos llevar por lo que nos quieren contar, cuando nos lo quieren contar y como nos lo quieren contar.

Mona Lisa adaptada al "gusto" actual
Mona Lisa adaptada al «gusto» actual

Si tuviésemos toda la información disponible en tiempo y modo que nos conviniese, probablemente cambiarían nuestras preferencias  a la hora de votar o en el momento de invertir en determinadas empresas. La capacidad de alterar, adaptar y poner al día la imagen que tenemos de algunos responsables o “grandes hombres” reside en las cabezas pensantes de los departamentos de comunicación que, en muchos casos hacen ingeniería de imagen con sus asesorados. Son proactivos más que reactivos. Prevén, diseñan y actúan.

Como en otras ocasiones insisto en el valor de la imagen para el éxito personal, político o empresaril. Nos guste o no.

Como ejemplo, ahí va un vídeo en el que se demuestra cómo se manipula y cambia artificialmente la imagen de alguien hasta el punto que, al final del proceso, el resultado es otra persona diferente a la del principio.Todo se puede adaptar a los cánones y necesidades del momento. Abajo está la prueba.

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