¡Bargame Dió que mar hablao son esto payo!
Partidos políticos y enemigos se frotan las manos después de que Esperanza Aguirre haya soltado a «bocajarro» un insulto de lo más soez : «hijoputa». No parece muy elegante que estas palabras las diga una señora que representa a todos los madrileños, que ha sido Ministra de Cultura y que goza de gran predicamento fuera y dentro del PP. La verdad es que tampoco suenan bien en boca de un hombre. Curiosamente, que yo sepa, nadie se ha dado por aludido.
Este «hijoputa» de Doña Esperanza no suena bien. Es un insulto que se encuentra entre el «hi-jo-de-pu-ta» pronunciado pausadamente y que suele ser utilizado para hacer mucho daño – el peor de todos- y el «io puta» de Cádiz que más que un insulto se utiliza como saludo (¿ande vá so ioputa) o para calificar la actitud pícara y sabidonga de un amigo (¡será ioputa!). Así, el tono, ritmo y volumen son directamente proporcionales a la intensidad de insulto. El de la Presidenta está a medio camino de uno y del otro. Es un insulto de «medio pelo» y tiene poco que ver con la simpática frase «Manda güevos» de Trillo.
Desde el punto de vista del protocolo y la organización encuentro culpable al Jefe de Protocolo. Mucho más culpable que a la Presidenta porque ha sido -el o ella- quien ha permitido a la prensa que grabe sonido en lugar diferente al del desarrollo del acto que, por cierto, estaba relacionado con el Camino a Santiago. En estos eventos, donde los medios de comunicación campan a sus anchas, sólo están a salvo los pensamientos y no las palabras ni los gestos.
Termino. Mi madre me amenazaba -cuando soltaba un taco- con lavarme la boca con lejía y a ella, a la Presidenta, le acecha un grave deterioro de su imagen por este desliz.
¡Bargame Dió que mar hablao son esto payo!. Ahí va el vídeo.
© Juan de Dios Orozco López
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1 comentario
GENIAL. Cuantas veces nos has dicho que hay que controlar a la Prensa, que campa a sus anchas y a los que se les permite todo. Así pasa lo que pasa.