Gesto, espacio y tiempo.
Estos son los tres factores determinantes en la organización de actos institucionales y empresariales.
El gesto es la forma de comunicación no verbal que se emplea para enviar mensajes «no explícitos» a los asistentes. Veamos un ejemplo: el gesto de recibir a un invitado a pié de vehículo demuestra la importancia que, para el anfitrión, tiene la persona que llega. Recibir de esta forma, lleva anejo el mensaje «tu eres muy importante para mi» (para el anfitrión). El hecho de ser recibido por personal subalterno o, en el peor de los casos, la ausencia de recibimiento, destaca la poca importancia de un invitado.
Los espacios determinan, también, la «jerarquía» de los invitados. Así, la cercanía al anfitrión tiene una directa relación con la importancia del asistente. Si a un invitado lo integramos en la presidencia de un acto le estamos indicando su mayor importancia respecto de otros que son distribuidos en la primera fila de un auditorio. Cabe aquí destacar la importancia de la derecha sobre la izquierda del anfitrión.
Finalmente se puede utilizar el tiempo para marcar la importancia de las personas que asisten a un acto. Llegan primero los menos importantes que, precisamente, son los que se marchan en primer lugar.
Aun cuando casi todos los aspectos de usos y costumbres en el mundo están sometidos a un proceso continuo y profundo de globalización, estos tres factores tienen distinto significado en las diferentes culturas del orbe. A modo de ejemplo cabe citar que para los occidentales, el primero en cruzar el umbral de una puerta es el más caracterizado. No ocurre así en otras culturas como la oriental en la que el último en pasar es el más importante.
En relación con lo anterior, recuerdo que en una significativa celebrada en el Palacio Real de Madrid a la que asistían el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica y el de la URSS, donde iban a ser recibidos por S.M. El Rey, ambos entraron al mismo tiempo en la sala donde se encontraba D. Juan Carlos ofreciendo un mensaje de igualdad jerárquica al simultanear el acceso.
Me consta que en el Palacio de la Moncloa, los Presidentes – no sólo Zapatero- reciben a pié de vehículo, a mitad de escalera o en la parte superior, dependiendo de la importancia del invitado. Otro caso es el del presidente de Cantabria que, en una hábil maniobra, logra que el presidente del Gobierno de España baje a recibirlo a “pie de taxi” donde este espera las ansiadas anchoas de Santoña y los sobaos pasiegos recién comprados en el hiper para finalizar cambiando impresiones con el conductor del vehículo.
Termino ya. Es un hecho que estos aspectos son importantísimos factores de comunicación. Ahí van las pruebas.




© Juan de Dios Orozco López
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