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Programa «versus» imagen.

Llevamos  sólo unos días de campaña electoral y parecería que hubiesen transcurrido varios meses. La verdad es que, al menos, hemos pasado dos meses de precampaña en la que, como todos sabéis, se utilizan las mismas técnicas de marketing y comunicación política que en la campaña. Eso sí, en la precampaña no se pide el voto.

Lo más curioso de todos los aspectos de la mayoría de las campañas electorales que he seguido en los últimos tiempos es que se habla poco del repertorio programático. A más abundancia, si se bucea en las páginas web de los partidos y candidatos es difícil – absolutamente imposible para un profano- localizar los programas de las diferentes candidaturas. Sin embargo, con un click aparece el candidato en tu muro de facebook; con otro «retuiteas» lo «tuiteado» por el candidato……,mejor dicho lo tuiteado por el community manager del candidato, cuyo contenido  ha sido tamizado por el asesor de comunicación del candidato. Si pinchas en otro lugar ves al candidato….pero convenientemente «cortado» para que su imagen, desde el punto de vista de las percepciones, sea perfecta. Poco se habla de programa y mucho de comunicación no verbal, indumentaria, pelos y peinados, gestos, imagen, habilidades de comunicación personal, cercanía, fortalezas, debilidades……. y casquería, mucha casquería.

Un programa electoral no llega a todos los públicos y, sin embargo, todos los aspectos relacionados con la imagen sí que son accesibles a la mayoría de los potenciales votantes a través de los MCS.

Desde que los americanos pusieron en marcha las técnicas de mercadotecnia política y Nixon perdió el debate – y la Presidencia USA-  frente a Kennedy, por no permitir que lo maquillasen apareciendo demacrado y con ojeras, nadie debería dudar de la eficacia de una buena imagen política y de su valor y peso en la elección final de los votantes.

Permitídme un sólo ejemplo. Conozco a una señora de cierta edad a la que no «le cae» bien un político. Yo le recomiendo que, además de su ideología, eche un vistazo  a su programa pero ella se deja llevar por lo que percibe o hacemos – los que nos dedicamos a ello- que los públicos, debidamente segmentados, perciban. ¿ Cómo le puede caer a usted mal un político si nunca habló directamente con el?, le pregunté. Mi conclusión es votará al que, a través de los medios de comunicación social, mejor imagen haya sabido proyectar. Esta circunstancia, naturalmente, podría ser igualmente extrapolable a jóvenes, estudiante, profesionales liberales, jubilados, funcionarios, empresarios……

De lo que no es consciente el «publico de a pié» es que la imagen es diseñada y proyectada conforme a los intereses del político y que, por supuesto, no tiene porqué corresponderse con la realidad. La imagen puede ser «virtual» y estar adaptada  a los requerimientos del momento, lugar y objetivos a alcanzar. Se trata de adaptar la imagen a lo que los públicos desean percibir. El político que sabe hacer de político, es un gran actor.

Alguien podría pensar que utilizar con mayor profusión las técnicas de marketing político que la divulgación de un programa electoral  para alcanzar el poder es, cuando menos, poco honesto. Yo no lo creo así. En primer lugar porque no hay partido político que no utilice cualquier herramienta que le sirva de palanca para alcanzar el poder y, en segundo lugar, porque una vez alcanzado este, se puede poner en marcha el programa político. Nada deshonesto hay pues, desde mi modesto punto de vista, en la utilización de técnicas de marketing político para ganar adeptos.

Así que, tal y como están las cosas, me parece que ganará el que más eficazmente sepa manejar su imagen y colocar sus mensajes, teniendo en cuenta que estamos en crisis y que hay un impresionante brown de por medio que alguien se tiene que comer.

En relación con lo anterior,  me pregunto: ¿en qué medida es más importante la imagen y el impulso que proporcionan  todas las técnicas de marketing político, relacionadas con la imagen, que un programa electoral?

En fin, como siempre, me lío y me lío  y no sé simesentiende.

© Juan de Dios Orozco López

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2 comentarios

  • 16/05/2011 a las 13:39

    Seteentiende prefectamente, Juan.

    No es una novedad lo de la imagen a la hora de votar. Las señoras votaban a Suárez hace años, porque era guapo; los «progres» a Felipe, porque llevaba chaqueta de pana; a ZP le vtaron por su «talante» transmitido con sorisilla…

    Si así era antes, ¿de qué modo va a ser ahora que todo está tan mediatizado?

  • 18/05/2011 a las 10:52

    Hola Juan soy Mª Angels LLImargas consultora-formadora de la imagen politica y profesional y estoy de acuerdo contigo, cuando veo a los candidatos por la TV. o en los carteles de propaganda electoral pienso que no deben de tener especialistas en «El Lenguaje No Verbal y la Imagen del Candidato», siento tristeza ver como no dan la talla en muchos aspectos, creo que muchos de ellos desconocen lo que pueden llegar a potenciar con su imagen sabiendo que el
    70% Apariencia -Lenguaje no-verbal-
    20% Modo de hablar -Lenguaje para verbal
    8% Manera de estar – Habilidades Sociales
    2% Lo que dices – Comunicación verbal
    Yo creo que desconocen todo esto y es una lástima.
    Un saludo y haber si nos leen y cambian el chip.
    M.Angels LLimargas

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