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«Ziniestrolejía» del NO saludo.

¿Por qué? preguntaría el entrenador del Real Madrid. Nadie tiene la respuesta. Pero ¿por qué el diplomático del Congo, después de tender la mano a S.A.R. La Princesa de Asturias, se la retira para no saludarla?. Esta fue la pregunta que me hacía ayer un compañero en un foro de protocolo. Yo tampoco tenía la respuesta pero hice «alarde» de escritor que a todo se atreve y me puse a divagar y a escribir. No tenía la respuesta pero, aun conociendo que en estos niveles de responsabilidad no hay acción sin razón (previa), no creo que un diplomático se ría de forma tan explícita de un miembro de la Familia Real de forma premeditada y precisamente  en el Palacio Real. Además, en una recepción expresa para el Cuerpo Diplomático acreditado en Madrid, ante las cámaras y sus colegas y a sabiendas que será objeto de muchas críticas. De un político podría creérmelo – tendría muchos espacios en los medios- pero no de un diplomático. Pero como siempre me arriesgo – con alguna precaución-  vislumbré varias posibilidades que transcribo a continuación.

Posibilidad 1: Diplomático musulmán con poca experiencia y algo de nervios que comienza a saludar al Rey. De pronto, se encuentra con la Reina -a la que saluda-, tras ella, el Príncipe – al que saluda-, consecutivamente se encuentra con la Princesa, se da cuenta que es mujer y evita el saludo. Esta posibilidad era muy remota. El 80% de la población del Congo es cristiana.

Posibilidad 2: Este señor no tiene ni idea de a quién saluda y confunde a Doña Leticia con otra señora que pasaba por allí. Como no la identifica como miembro de la Familia Real y, por tanto, como integrante de la línea de saludo, piensa que se está equivocando y que  no debe saludarla. Consideré que esta posibilidad, también, era remota y no transcribo lo que llegué a pensar porque lo considero claramente ofensivo y falto de respeto.

Posibilidad 3. Esta posibilidad me la ofreció mi amigo Juan de Sevilla con el que conecté por «eskay»(*) : «Güandedió no zaque la cozas dequizio. Er shiquillo zaequibocao y yastá. Mañana zarregla tó. Yaverá. Tu lo que quiere e hescrivir zobre la ziniestrolejía esa que ta inventao tu de la comunicazion no berval». De shiquiyo nada, Juan, que es un diplomático de carrera y hay fallos que no deben ocurrir jamás; ¡ah y es Sinergología, no Ziniestrolejía!, le contesté yo.

Al final es Juan de Sevilla el que tiene razón. La prueba aquí, en un artículo de La Vanguardia.

El vídeo de lo ocurrido es el de más abajo.

(*) Entiéndase, aunque sea con esfuerzo, Skype.

© Juan de Dios Orozco López

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1 comentario

  • Marcela Varela
    15/02/2012 a las 23:47

    Muy interesante el planteo de la cuestión. Una vez más, las apariencias engañan.
    La falta de experiencia hace que uno pueda cometer involuntariamente errores como éste. Lo destacable es reconocerlo.
    Saludos.

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