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La discreción como valor profesional.

La capacidad de olvidar aquello que hemos visto y oído es una de las cualidades ineludibles para quienes nos dedicamos al protocolo y al mundo de la hospitalidad.

Para un profano en la materia, olvidar de manera tan rápido es síntoma de enfermedad. Para un profesional es condición «sine qua non» para ejercer con éxito una profesión en la que la más mínima indiscreción puede tener unas consecuencias terribles para el prestigio y la credibilidad de las personas a las que atendemos.

Pero la discreción y la capacidad de olvido no solo es un valor en alza y a tener en cuenta para un puñado de profesiones sino que, cuando se dispone del acceso directo a dirigentes, a sus conversaciones y a sus momentos íntimos y se es indiscreto, se pierde toda la credibilidad y quien resulta un indiscretos se convierte en un «bocachancla» o un «bocazas». La discreción es una cualidad que afecta a todas las profesiones. La incapacidad de un «bocazas» se acentúa cuando, para ganar adeptos, se da rienda suelta a la lengua y se cae en la bajeza de la indiscreción para darse una importancia que no se merece.

Por todo lo anterior, cuando alguien «confiesa» lo que vió que ocurría o decía la persona a la que atendía con afán de protagonismo, atentando a la intimidad de aquella y a la lealtad debida, se autocalifica como el más miserable de los supuestos profesionales. No solo merece el desprecio de los que fueron sus compañeros sino que con toda seguridad no encontrará un puesto de trabajo digno.

Un ejemplo de «bocachanclas» y de personajes faltos de la más mínima elegancia y vocación profesional han sido los mayordomos de la Casa Real Británica que han hablado más de lo que realmente saben. Han caído muy bajo y quizá ahora solo los contraten -con mucha suerte- algún «rico nuevo» de escasa educación y muy altas pretensiones.

En España tenemos también algunos personajillos que mienten más que hablan, que se han dedicado a procurarse el sustento por haber servido a grandes personalidades o que simplemente se inventan situaciones que jamás se han producido. Pondré un ejemplo muy ilustrativo. Por razones que no vienen al caso, he trabajado en las tres bodas reales que han tenido lugar en España en los últimos años. En las dos primeras como militar y en la segunda como consultor externo de una empresa de comunicación. Yo estuve allí pero he oído y visto a muchos que alardean de ello y han creado situaciones que solo han existido en su imaginación. Mienten pero afirman haber vivido momentos que nunca existieron. Ellos lo saben y yo también.

A los 11 futuros Expertos en Servicios de Mayordomía y Hospitalidad que asisten al curso que llevamos a cabo hasta el 12 de diciembre, les advertí de la necesidad de disponer de una actitud personal digna y adecuada a la misión que van a desempeñar y tengo que mostrar mi gran satisfacción personal al comprobar que todos ellos disponen de cualidades personales y profesionales que van a permitirles alcanzar puestos de gran responsabilidad.

La discreción, los modales, la lealtad a sus compañeros y a los profesores, el deseo de agradar y las numerosas muestras de cortesía y elegancia personal me dan pié a afirmar que tenemos un grupo que garantizará el éxito en su desempeño profesional.

Ellos ya valen más por lo que callan que por lo que hablan. Son grandes profesionales y de eso estamos muy orgullosos en International Butler School.

La lealtad y la discreción son actitudes personales muy caras. No las esperes de gente barata.

© Juan de Dios Orozco López

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4 comentarios

  • Julia Vañó
    05/10/2020 a las 10:33

    Completamente de acuerdo con la discreción y con la lealtad. No así, con lo de olvidar -borrar de la memoria-. Toda experiencia aporta al aprendizaje.

  • 05/10/2020 a las 10:38

    Gracias Julia por el comentario. Es obvio que el olvido a que me refiero es al externo. Aunque quisiéramos, determinadas experiencias y momentos nunca se olvidan.
    Saludos cordiales.
    JDD Orozco.

  • Lucía
    10/10/2020 a las 19:03

    Nada más valioso que la discreción, tanto como la humildad como valor opuesto a la soberbia y la arrogancia. Cualidades imprescindibles en el ser humano, y mucho más en los profesionales del protocolo.
    Lucía

  • 10/10/2020 a las 20:16

    Magnífico comentario Lucía que agradezco mucho.
    Saludos cordiales.
    JDD Orozco

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