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Interculturalidad y soft diplomacy (I)

De principio, el término interculturalidad incluye la aceptación implícita de que «las ideas y acciones de una persona o grupo cultural nunca se han de colocar por encima del otro»

Este criterio de igualdad o de no superioridad es manifiesto en las relaciones diplomáticas que se rigen por el principio de reciprocidad y cuya finalidad última es la de construir puentes que faciliten el intercambio cultural, económico, político y de cualquier otra índole. Todo se hace de mutuo acuerdo entre naciones que siempre se sitúan en el mismo plano.

REUTERS/Kevin Lamarque

En el mundo de los negocios se utiliza el término «win win» para hacer referencia a un proceso de negociación en que la relación es nutritiva para todos. Esta filosofía, puesta sobre la mesa desde el principio, permite el acercamiento entre las partes aceptando la premisa que dicta: todos ganamos sin tener en cuenta, en principio, la cuantía de nuestros beneficios.

Todos ganamos si conocemos las particularidades culturales y los gustos de la otra parte

En el plano social las relaciones sociales nunca son de éxito sin la igualdad entre las partes. Cuando en éstas alguien pretende situarse por encima de los que le rodean, la igualdad desaparece y provoca el distanciamiento.

De esta manera la paridad y el respeto por la diferencia entre las partes se declara como la base para iniciar y llevar a término, con éxito, cualquier tipo de relación, sea política, diplomática, económica o social.

Claro está que si desconocemos cuáles son los gustos, las costumbres y los usos sociales de las personas con las que interactuamos, no sabremos cómo agradarles. Porque en el principio y la base de todo está el acercamiento personal.

Cualquier tipo de relación es más fácil si existen vínculos personales, empáticos y «nos ponemos los zapatos del otro». De ahí que haya una gran preocupación en las organizaciones por conocer los aspectos culturales diferentes para evitar que se conviertan en obstáculos para alcanzar el éxito.

Si a la preocupación por buscar espacios cómodos en las relaciones, añadimos la Inteligencia de fuentes abiertas (OSINT) para conocer más de la otra parte, el éxito está servido. Pero eso es harina de otro costal.

Quienes practican soft diplomacy tanto en el mundo de los negocios como en el de las relaciones internacionales saben muy bien a qué me refiero.

Sin duda, hay parámetros en la interculturalidad que facilitan el éxito o provocan el fracaso. Uno de ellos es, por ejemplo, el uso que hacemos del espacio. En el artículo de la semana que viene mencionaremos otros tantos. ¿Te atreves a citar alguno?

La semana que viene más.

© Juan de Dios Orozco López

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