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Soft skills para el liderazgo.

Si alguna vez pensaste que por tener un cociente intelectual alto y una maravillosa trayectoria como estudiante tenías asegurado alcanzar la meta, ya te habrás dado cuenta que estabas totalmente equivocado.

Es cierto que puedes tener éxito si solo pretendes diseñar puentes, pero si lo que pretendes es liderar el equipo que los construya, de nada te servirá tu inteligencia ni tus conocimientos si no los acompañas de habilidades para el éxito social. Si descuidas las habilidades personales que necesita el grupo, tropezarás una y otra vez sin que te dé tiempo a recuperarte de la caída anterior.

Conseguirás liderar un grupo de trabajo si dispones de habilidades y cualidades personales

A la complejidad técnica que supone liderar un proyecto de enjundia, se suma la necesidad de hacer que la cohesión del equipo de personas se mantenga intacta de principio a fin. Es por eso que una buena relación entre las personas que lo componen y la de éstos con su líder se hace imprescindible. La resolución de conflictos de manera satisfactoria y equilibrada, el ejemplo personal, la empatía y la simpatía, los buenos modales, el control de las emociones, el sentido del humor, la facilidad de comunicarse con los demás o un carácter personal abierto a todas las propuestas, disminuirán los daños que causas externas o internas puedan producir. Los fallos técnicos, como consecuencia de los anterior, se verán minimizados y el grupo se verá fortalecido y unido. Los fracasos se difuminarán frente a la fortaleza del grupo y los éxitos se compartirán y disfrutarán con intensidad.

El sentido del humor es una capacidad personal imprescindible para el liderazgo

A las habilidades que permiten mantener cohesionado a un grupo y que son imprescindibles para que alguien sea identificado como líder, las denominamos soft skills. Pero éstas no son creaciones nuevas sino que de manera inteligente alguien las ha calificado así para que puedan ser adaptadas al acervo de conocimientos que se ofrecen, principalmente, en las escuelas de negocios. La universidad no puede introducir estas materias en sus currículos no ya por falta de espacio sino porque para adquirirlas hace falta experiencia vital y profesional así como madurez cultural.

Es muy cierto que estas habilidades, en gran medida, forman parte del carácter personal de cada cual pero, como casi todo en la vida, también se aprenden.

Si eres líder, enhorabuena. Tu ya sabías esto.

Si pretendes serlo, analiza si tienes cualidades personales para ello.

Quizá deberías tener en cuenta que «Quod natura non dat, Salmantica non praestat»

 © Juan de Dios Orozco López

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