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Liderazgo y «mensajes motivadores»

Llevo 38 años trabajando -así lo dice mi vida laboral oficial- y tengo la ventaja de haber disfrutado del trabajo en tres ámbitos laborales diferentes. Por un lado, he sido militar. En realidad aún lo soy, aunque en situación de reserva voluntaria. He trabajado en el ámbito civil para multinacionales y finalmente me he convertido en empresario.

Estoy muy orgulloso de haber disfrutado de los valores tradicionales de la milicia. Ser militar me ha proporcionado los conocimientos, el disfrute y la experiencia del trabajo en equipo. He tenido la suerte de experimentar el subidón de autoestima y adrenalina que provocan las acciones de un buen líder o, por el contrario, la fosa séptica en la que te hundes cuando un jefe no tiene la más remota idea de cómo se ejerce el mando. Me ha ocurrido en los tres ámbitos porque siendo empresario, también veo las incapacidades de algunos de mis clientes.

Como militar que ha trabajado en situaciones de crisis internacionales reales, he vivido momentos que hubieran sembrado el caos en el grupo profesional más experto, templado y ágil de no haber contado con un virtuoso líder. Yo tuve esa suerte. La delegación de responsabilidades de quien ejerce el mando y la asunción de las consecuencias resultantes, fueron una de las principales herramientas que tuvieron mis jefes para ganarse la adhesión inquebrantable del equipo.

Al liderazgo real no se llega por ciencia infusa, a través de la meditación trascendental, o quedando a la espera de la reproducción por esporas. La máxima capacidad de unión y rendimiento de un equipo se consigue con el ejemplo sostenido en el tiempo en la toma de decisiones acertadas, el esfuerzo personal, la asunción personal de los quebrantos que producen los errores y el reparto equitativo de los beneficios del éxito.

Por eso, yo creo que puedo afirmar:

Un JEFE sabio es aquel que siempre intenta rodearse de otros miembros más inteligentes y capaces. Un equipo menos capaz que su jefe, que no aporte frescura y nuevas ideas, no solo retrasa la consecución de objetivos sino que impide alcanzar el éxito.

Los remeros son más fuertes que el timonel pero este tiene la «visión de conjunto»

El auténtico JEFE actúa de elemento aglutinador, es el pegamento del equipo. Cuando un componente se distrae del interés del grupo atendiendo a intereses individuales, le lee la cartilla de comportamiento, le muestra las consecuencias negativas que provoca su actitud y finalmente – en privado- le recuerda dónde se encuentra la puerta de salida que conduce a la calle.

El verdadero JEFE, también, sabe premiar públicamente a quien por su esfuerzo y brillantez destaca, pero siempre antepone el grupo a la aportación individualidad.

El JEFE singular es el que, valiéndose de toda la información que le proporciona el grupo, adopta decisiones con criterio superior al individual porque su información es mucho mayor y valiosa que la que cada componente, de manera aislada, tiene.

El JEFE verdadero es quien se ha de tragar los sapos de los fallos del grupo y los asume como suyos sin aspavientos.

Como siempre, mi amigo Juan de Sevilla tiene su parecer al respecto que siempre valoro en su justa medida. Me acaba de decir en su último correo electrónico: «Mira Güandedió, llo cuando harguna cavra masho tiraparmonte asiendo de las sullas le digo:guoooperiquí, guoooooparacá y hetonses heyas, cuando ben las horejas al lovo, sienpre buerben ar redil»

Hay muchos métodos para captar la atención. Mi amigo Juan de Sevilla tiene uno propio.

Sé que mi amigo Juan de Sevilla, en su papel de líder de un grupo de cabras (cabrero), además de palabras, utiliza un artilugio primario y arcaico con el que lanza, en primer lugar, uno o varios mensajes conciliadores. Después de estos intentos, el mensaje es más explícito y contundente.

El artilugio no utiliza la neurociencia ni la hipnosis. Se llama honda, está hecha de esparto y lanza piedras con un índice de acierto en el objetivo del 95,375%, a una velocidad inicial vertiginosa y con aceleración tal que impide movimientos para evitar el impacto. Ello permite recibir mensajes motivadores que se interiorizan rápidamente. Es lo que tienen los mensajes elaborados…

Pero ser pastor de cabras y líder de grupos es incomparable…

Te dejo este vídeo ilustrativo de la planificación, confección y envío de mensajes de mi paisano Pepe, «El pastor del Torcal de Antequera». Si se aplicara en muchos casos su sabiduría…

Pepe «El Pastor del Torcal de Antequera»

© Juan de Dios Orozco López

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