Más allá de la grosería institucional.

«De la ausencia de protocolo al imperio absoluto de la grosería no hay más que un paso». Siempre me pareció que esta frase de Sabino Fernández Campo era paradigmática para las relaciones entre personas. Da igual que esa relación sea social, profesional, política o diplomática. Da igual. Si no existe un marco de comportamiento y normas que sean aceptadas por el conjunto, si no hay protocolo, la grosería se impondrá inexorablemente. Eso es lo que ha ocurrido con la incomprensible actitud del ministro Bolaños quien, asesorado con dolosa falta de profesionalidad, ha hecho gala de unos malos modos inapropiados además de pretender soslayar la norma oficial que rige el protocolo en el Estado español y en la autonomía de la Comunidad de Madrid.
Por no alargarme mucho, ser esquemático y resumir lo que no tiene discusión, detallo las razones que me llevan a afirmar lo anterior:
- La presidenta de la Comunidad autónoma de Madrid, en uso del derecho que le asiste en el art 4º del Real Decreto 2099/83, preside y organiza los actos del 2 de Mayo. Como organizadora tiene todo el derecho a invitar a quien ella desee.
- La presidente Ayuso, cumpliendo rigurosamente con la cortesía institucional, invitó a la Ministra portavoz a los actos, en representación del Gobierno.
- La Ministra Portavoz declinó la invitación y comunicó que, en su lugar, asistiría el ministro de la Presidencia, otorgándose un derecho solo reservado al Rey de España y al presidente del Gobierno (Art 9 Del Real Decreto 2099/83).
- Los Servicios de Protocolo de la presidenta Ayuso, aplicaron la norma oficial y todas las normas de cortesía, protocolo y usos sociales con el ministro Bolaños, reservándole el puesto que le correspondía en el acto de entrega de recompensa y homenajeados de la Comunidad de Madrid y uno destacado y conforme a su precedencia en el acto Cívico Militar.
- En el protocolo para el acto Cívico Militar en el que se impidió la presencia del ministro Bolaños en la tribuna, el Gobierno de España estaba representado por la Ministra de Defensa que además, de acuerdo con el Real decreto 2099/83, precede al Ministro Bolaños.
- Los asesores de protocolo del ministro Bolaños, con ninguna pericia profesional, manifestando una soberbia impropia de un servidor del Estado y un asesor de protocolo, con manifiestas intenciones amenazantes hacia la Jefa de Protocolo de la presidenta Ayuso y sin ser invitados a ocupar un puesto en la presidencia del acto Cívico Militar, comprometieron al ministro de la Presidencia llamándolo públicamente para que intentara ocupar un puesto que no le correspondía.
- El resultado final es que a la actitud maleducada del ministro Bolaños a la que se une una manifiesta incompetencia de sus asesores de protocolo tuvo como resultado el menosprecio a los galardonados haciendo que los medios de comunicación se hayan hecho eco de unos hechos que han relegado a un segundo plano a los protagonistas del día.
Todo este asunto ha ido, de manera intencionada, más allá de la grosería institucional.
«Si alguno tiene oídos que oiga» Marcos 4:23.
JDD Orozco
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