«Tó ze pega meno la ermozura»

Trato de comprender el porqué de las actuaciones de los responsables políticos de nuestro país. Se supone que ellos, entre otras actividades, se deberían dedicar a dar ejemplo midiendo el qué , el cómo y el dónde se dicen las cosas. Pero eso de «somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestro silencio» no va con algunos.

Me refiero ahora, no tanto al qué se dice sino en dónde se dice. Pongamos un ejemplo: si digo «No me hacen ni puto caso» al pedir un café en la barra de un bar pues vaya que vaya. Sin embargo, si lo digo frente a miles de personas, en desarrollo de una actividad pública, la cosa cambia. El que escucha en el bar podría pensar ¿Qué mal servicio!; ya no vengo más. El que oye la frase en la televisión, en boca de un político, debería pensar: ¡Si esas son sus formas cómo serán sus fondos!

Las malas formas se han convertido en una enfermedad que es imposible de curar, de suerte que ésta se propaga y adquiere unas dimensiones difíciles de controlar. Los remedios que la sociedad tiene ante esta pandemia suelen venir en forma de píldoras de «nicaso de amonio», «querrisa de marialuisa» o «benzoato de naturalidad» que es el último grito en grosería.

En ausencia de formas…pues naturalidad, que es la alternativa a la falta de educación. «Yo soy transparente y natural»; «soy como soy» y «digo siempre lo que pienso», suelen afirmar los que se sacan perdigones de la nariz o utilizan las buenas formas adquiridas de otras culturas, como eructar o comer con las manos, porque desconocen y desprecian su propia cultura. De niños fueron tratados con «reflejodepapa compositum»,  «malaeducación forte» y «relativismo plus» sin pensar que, más adelante, tendrían secuelas.

Lo malo de este tipo de enfermedad social es que es contagiosa. Mi amigo Juan de Sevilla suele decirme  «Güandedió, tó ze pega meno la ermozura y ande no ahy no se pué pedí».

Nota para mis lectores de otros países: Mi amigo Juan de Sevilla es «Andalú» (de Andalucía) donde se habla y escribe castellano con total libertad. Tanto es así que una misma palabra puede ser escrita y vocalizada como a uno le dé la gana, sin más limitación que lo que se escribe y habla sea entendible?????.  De esta forma, Juan de Dios se dice Guandedió y se escribe……Güandedió ¿»mentiendes»?.

© Juan de Dios Orozco López.

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