Pero..¿qué es Protocolo?

El jueves pasado ofrecí una charla a directivos de uno de los más importantes bancos de Europa y, probablemente, del mundo. Luego, en la cena coloquio, tuve la oportunidad de explicar qué es protocolo y para qué sirve en el mundo de los negocios. La primera reflexión que surge sobre “el para qué” del protocolo es que no hay relación entre personas que resulte eficaz si no comienza por una sonrisa y los buenos modos. Lo que más adelante explico es un extracto de las notas confeccionadas para la charla y la cena.

Con toda sinceridad, la definición del diccionaro de la  RAE no me parece acertada más que para el grupo de cargos que están ordenados conforme a lo establecido en el R.D. 2099/83. Estos son los cargos del Estado, las autonomías, las diputaciones o los ayuntamientos. A ellos les es de aplicación la definición del diccionario RAE y los efectos de la norma , pero ¿y al resto de los mortales?.

Quizá deberíamos diferenciar entre protocolo oficial, empresarial y protocolo social. Sin duda existen otras tantas definiciones pero, con sinceridad, no me interesan.

La principal característica del protocolo oficial en España es su rigidez. La norma  se limita a ordenar a los cargos, y esto es inamovible. El protocolo oficial es rígido. En multitud de ocasiones he manifestado que en el protocolo oficial no existe, en mi opinión, la creatividad. Se puede ser creativo en la arquitectura de intertiores, en la redacción de un discurso o en la elección y distribución de flores. Pero eso no es protocolo oficial.  Protocolo oficial es igual a determinar «quien va antes de quien». No imagino a ningún responsable de protocolo que, en busca de la creatividad, coloque a un Director General antes que a su Ministro. Sin embargo, en uso de sus facultades, algunas autonomías y ayuntamientos han incorporado a sus reglamentos de protocolo otros «añadidos» como los tratamientos a los cargos oficiales. Por cierto, que mucho de estos cargos siempre dicen ser «muy poco protocolarios»  sin saber ni a qué se refieren.

Por lo que respecta al Protocolo de empresa y la ordenación de cargos oficiales y responsables empresariales sólo tengo que decir una cosa: la empresa puede y debe hacer lo que a su interés convenga. En este caso sí se puede ser absolutamente creativo. Hoy preside el acto el Director de Marketing y mañana lo hará el Director de I+D, simplemente porque conviene así a los intereses de la empresa. A los empresarios no les interesa aboslutamente nada lo que diga la norma oficial ni mucho menos cual es el árbol genealógico de la monarquía británica. Ellos son más prácticos y entienden que el protocolo empresarial es la suma de «saber ser y estar», técnicas de marketing y habilidades de comunicación. Sólo hablan de protocolo si ello es rentable en términos económicos, refuerza su imagen ante su público, posiciona su marca o aumenta sus habilidades para hacer negocios. Su pregunta recurrente es ¿Me sirve?.

Por otro lado, el  protocolo social afecta a las normas de comportamiento que la sociedad conviene como necesarias y exigibles para poder socializar con éxito en  espacios específicos y con determinadas personas. Conocer estas normas está ahora muy de moda. La urbanidad – no el urbanismo- teñida de rosa, está teniendo mucho éxito en televisión.

Como conclusión se podría llegar a afirmar que los tres tipos de protocolo mencionados están condicionados por la cultura o, dicho de otra manera,  que la forma de ordenar a los cargos públicos, el modo de hacer negocios y la fórmula para relacionarse con los demás está fuertemente influenciados por las coordenadas geográficas en las que nos encontremos. Se puede ser muy educado en España y un completo grosero en China. Un chiste puede resultar gracioso en Sevilla y totalmente inconveniente en Barcelona.

Para unos, el protocolo se refiere al “yo voy antes que tú”; para otros, protocolo son herramientas de marketing y comunicación y para la mayoría, el protocolo se refiere a cómo te relacionas con los demás, tu comportamiento en la mesa, el modo en que hablas o lo más o menos elegante que vistes.

Jordi Puyol dijo  “Protocolo es la plástica del Poder”;  D. Felio Vilarrubias lo calificó de “ciencia y arte” y para mí el protocolo es, además de todo lo anterior, NORMA. Norma de conducta, de convivencia, de respeto hacia los demás, de relación.……..

Sin ánimo de sentar cátedra, mi definición de protocolo es: “CONJUNTO DE NORMAS QUE CONTRIBUYEN AL ÉXITO DE LAS RELACIONES POLÍTICAS, DIPLOMÁTICAS, EMPRESARIALES Y SOCIALES”. Lo he dicho y he escrito tantas veces que no sé si ya lo he «posteado» con anterioridad.

© Juan de Dios Orozco López

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3 comentarios

  1. Muy buena definición, Juan. Efectivamente, el protocolo es una disciplina tan amplia que es difícil abarcarla en un solo campo de acción. Y, por supuesto, es útil y necesario como herramienta de comunicación tanto en el ámbito institucional como corporativo.
    Un abrazo,

  2. Juan de Dios en aquella charla consiguió con claridad y sencillez transmitirnos la importancia de las formas a la hora de relacionarnos tanto a nivel personal como profesionalmente.
    Muchas gracias, muy enriquecedora

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