Vergüenza

Respeto por los símbolos. (Foto El Correo Gallego)
Respeto por los símbolos. (Foto El Correo Gallego)

He sentido vergüenza, sí. Ya se ha escrito mucho sobre el tema pero los abucheos – dirigidos a  quien fuere –  durante el desarrollo de los actos con motivo del día de la Fiesta Nacional me  han parecido bochornosos e indignantes.

Así nos va. Para ser respetados es condición indispensable hacerse respetar, pero esto no va con nuestro momento cultural  y social afín al relativismo. Todo está bien siempre que no me moleste a mí. ¿Molestar a los demás?, sí. ¿Faltar a la memoria de los soldados fallecidos en acto de servicio?, también. ¿Agraviar a quien ha dado la vida por un ideal?,  ¡cómo no!.   ¿ Y  después nos quejamos porque la bandera de un país no desfila, con la burda escusa de una indisposición?.  ¿Cómo van a respetarnos en el exterior si nosotros no demostramos respeto por nuestros propios muertos?.

Mientras la televisión presenta un primer plano de una viuda de un caído llorando, los salvajes se dedican a vociferar contra el presidente. Somos unos borregos y unos imbéciles. Borregos porque, frente a la valentía de los que han muerto en defensa de los intereses de España vistiendo con orgullo el uniforme, nos amparamos cobardemente en la masa para, a su amparo, manifestar lo que no tenemos narices a decir de forma individual. Imbéciles porque los que estaban allí -y no acallaron a los bocachanclas-  no tuvieron ni la dignidad, ni el valor ni la gallardía – cualidades de la esencia española de otros tiempos- de gritar ¡¡¡Viva España!!! en lugar de ofrecer su cómodo silencio.   

La panda de cabestros de nuestra sociedad continúa en aumento progresivo en igual proporción que el desprecio  por las instituciones. Las instituciones perduran, sus representantes no. No era ni el momento ni el lugar. Lo peor es que muchos soberbios de medio pelo no se enterarán nunca.

A más abundancia pretendemos justificar presencias por intereses electorales, ausencias por diarreas e incluso indumentarias inadecuadas para tapar nuestra propia culpa. Así nos va. No hacemos más que cubrirnos de una merecida capa de mierda que nos aleja, por apestosos, de una desagradable realidad: nadie nos tiene ni nos tendrá respeto. Tenemos lo que merecemos.

¿Un nuevo protocolo para el Día de la Fiesta Nacional?. ¿ Quieren regular los modales? Pues comencemos por la escuela, sigamos por no abuchear al Rey en los partidos de fútbol y continuemos por hacer cumplir de forma implacable la ley cuando se queman las banderas. 

Siembra y recogerás. Es cuestión de España y de los españoles.

© Juan de Dios Orozco López

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3 comentarios

  1. Estimado Juan: Que vergüenza ajena pasé viendo por la televisión los abucheos. Si, TENEMOS LO QUE NOS MERECEMOS. A España (perdón por decir la palabra) nos han perdido el respeto absoluto y total que conseguimos hace algunos años.
    Eso si, no pasa nada por abuchear y abochonar al Rey y al himno nacional en los partidos de fútbol, quemar sus fotografías (eso si es LIBERTAD DE EXPRESIÓN)….para eso no hay protocolo….QUE VERGUENZA DE PAÍS ( o ex-país)

  2. Querido Juan, estoy totalmente dee acuerdo contigo en el bochorno que tenemos que sufrir los españoles cuando se manipulan los conceptos al antojo de los partidos. Si no existiera el protocolo probablemente habría batallas para sentarse en primera fila, gracias a Dios, estamos algunos profesionales luchando para mediar mediante la diplomacia en las voluntades que atentan contra la democracia. Un abrazo
    Clara
    protocolomunicipal.com

  3. Estimado Juan: Parece mentira que hayan ya pasado treinta y cinco años de democracia y tengamos que seguir asistiendo a espectáculos como el del otro día. Lo único que me queda es engrandecer la palabra RESPETO tratando de que mis hijos la comprendan y que dentro de otros treinta y cinco años no tengan que sufrir la vergüenza que aún hoy han tenido que padecer sus padres.

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