¿Por qué lo llaman protocolo cuando quieren decir «sarao»?

Estoy cansado de la devaluación continua a que se ve sometido el Protocolo. Cuando nos acercamos a las elecciones, especialmente en estos momentos de crisis, aparecen numerosas noticias en las que se aluden a los «gastos de protocolo». Una manera de arremetar contra el contrario es afirmar que sus «gastos de protocolo» son excesivos o que tal o cual institución va a reducir sus «gastos de protocolo» para adaptarse a la nueva situación económica.

De esta manera tan poco adecuada  se asocia nuestra profesión con las suntuosas comidas en restaurantes en los que se consumen mariscadas – los pobres no saben qué comer para gastar más- o con los gastos en regalos que las instituciones ofrecen. ¿Esto es protocolo?. Yo creo que esos gastos no tienen na da que ver con el protocolo y afirmo con rotundidad que, mientras que otros comen percebes, nécoras y degustan carísimos vinos que no saben ni apreciar, nosotros estamos -porque así lo demanda nuestra profesionalidad- esperando a que ellos terminen para que todo vaya «rodado» . Por supuesto nosotros no tenemos tiempo ni de ……. Ellos gastan en protocolo mientras que nosotros cuidamoso que todo esté perfecto. Ellos se van a la camita y nosotros preparamos el trabajo del día después; ellos se levantan y nos encuentran dispuestos para todo lo que sea necesario. Por supuesto, cuando todo va bien es porque tiene que ir bien pero cuando hay un problema – por pequeño que este sea-, «el de protocolo tiene la culpa». La salida fácil a todo lo anterior es admitir estoicamente que para eso se nos paga. Se nos paga para cuidar de las instituciones no de las personas o personajes. Se nos paga para hacer perdurar una imagen- empresarial o pública-  de eficacia, eficiciencia y moderación en el gasto del dinero de los españoles o los accionistas. Se nos paga para preservar nuestra cultura, las tradiciones y las cosas que otros hicieron bien y otros no saben o no quieren hacer mejor.

Los mal llamados «gastos de protocolo» no son más que los gastos desmesurados y de difícil justificación de determinados «señoritos/as» que aprietan las carnes cuando, dándose cuenta de las cantidades desorbitadas que gastan en sus cuerpos serranos, ven venir las elecciones o, en el ámbito empresarial , observan como se les «pisa la manguera».  Sus gastos no son de protocolo.  Sus gastos son de «ricosnuevosacostadelosriñonesdelosdemás». Lo hacen, desgraciadamente, sin la sufiente formación, honradez y educación exigible a cualquier responsable que haga uso de los mal denominados «gastos de protocolo».

¿Por qué lo llaman protocolo cuando quieren decir «sarao»?. Menos tarjetas VISA oro y más protocolo.

© Juan de Dios Orozco López

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1 comentario

  1. Juan, me ha encantado, estoy totalmente de acuerdo con tu artículo. no podría ser más cierto.
    Yo añadiría… Más fórmula RES: Respeto, Educación y Sentido común, y menos tonterías.
    ¿No se dan cuenta que TODO se sabe? Pobres necios.

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