Los desencuentros políticos y el Evangelio de San Lucas.

Nunca mejor dicho….un auténtico desencuentro es lo que se ha producido entre la Alcaldesa de Valencia – Doña Rita Barberá- y la Delegada del Gobierno en la Comunidad Autónoma de Valencia – Doña Ana Botella….esa no, la del PSOE-.

Me he encontrado esta mañana con una reseña en la que se cuenta lo ocurrido, en una rueda de prensa conjunta, que puedes leer aquí.

Al parecer, la Alcaldesa esperaba que la nueva Delegada del Gobierno solicitase visitarla tras tomar posesión de su cargo, hecho que  no se ha producido hasta el momento. Ninguna ha ido o ha solicitado visitar a la otra.Ambas dos  afirman que es la otra la que debe dar el primer paso.

La nueva Delegada del Gobierno se acoge a lo establecido en el Real Decreto de Precedencias del Estado en el que ella «precede» a la Alcaldesa ( ver Art. 12 del R.D. 2099/83). Curiosamente en Madrid, no hubiese ocurrido lo mismo porque, en la capital del Estado español, el Alcalde sí precede al Delegado del Gobierno (ver Art. 10 del R.D. 2099/83).

Desde mi modesto punto de vista, el Real Decreto 2099/83 no es aplicable en este caso. Me explico. No considero -y lo hago con toda modestia- que una visita de cortesía institucional sea considerada como un acto oficial. Digo de cortesía porque, hasta donde llegan mis entendederas, no hay obligación legal escrita en la que el encuentro entre ambas responsables políticas sea de obligado cumplimiento. Si no hay acto oficial, por tanto, no es de aplicación el R.D. (ver art.1 del R.D. 2099/83).

Por otro lado, Rita Barberá se ha inventado un nuevo criterio protocolario ya que entiende que » lo que cuenta es el tiempo que ocupa cada una de las personas en el cargo» a lo que más adelante añade «….Llevo 16 años como alcaldesa de Valencia y todos los delegados del Gobierno han venido a presentarse». En primer lugar cabe destacar el absurdo e interesado criterio barberil de la «antiguedad en el cargo» que podría servir para establecer precedencias entre iguales, pero este no es el caso.  En segundo lugar  hacer referencia a que todo el mundo lo ha hecho así en 16 años – lo del banco pintado- no es razón para seguir haciendo las cosas mal (si es que están mal hechas).

El caso por el que las dos señoras han salido en los períodicos no es el logro de alguna meta social o económica conjunta, como cabría desear. No. Su problema es cual de las dos es más importante. ¿Quién será la que pida «audiencia»?.

Respecto a todo lo anterior tengo cinco ideas claras:

a) Ninguna de las dos va a pedir audiencia a la otra. No se van a bajar de su burra porque no existe norma legal que las obligue a ello.

b) Cuando coincidan en un acto oficial, la Delegada del Gobierno precederá – porque así lo establece el R.D – a la alcaldesa de Valencia.

c) Me temo que Doña Rita Barberá no asistirá a actos en los que esté presente la Delegada del Gobierno que no sean presididos por la Alcaldesa….multitud de problemas de agenda se lo impedirán.

d) Cuando alguien acude a casa ajena se pide permiso para entrar y se saluda a la dueña. Esto me lo enseñaron, desde muy pequeño, en mi casa.

e) Me parece que lo único aplicable -además de las obligadas normas de imagen y respeto institucional- es el evangelio de San Lucas, capítulo 14, versículos 8 al 11….¡ah! y esto no tiene nada que ver con la religión y sí con la educación, la cortesía y la modestia.

© Juan de Dios Orozco López

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3 comentarios

  1. Interesante, esclarecedor y magnificamente argumentado comentario. querido Juan.
    San Lucas, capitulo 14-versiculo 11: «Porque cualquiera que se enaltece, será humillado, y el que se humilla, será enaltecido»

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