Sinergología del saludo (III)

Podría escribir mucho más sobre saludos, sus modalidades, sus significados e incluso la forma de ejecutarlos. Sin embargo, prefiero no cansaros ni cansarme de escribir sobre esta interesante temática.

Intentaré dar un repaso al saludo militar que ejecutan, también, algunos uniformados como policías locales y miembros del Cuerpo de Nacional de Policía. En cierta ocasión di unas charlas de protocolo a miembros de un cuerpo uniformado (no militares). Me sorprendió que algunos de ellos renunciara al uso de gorra -siempre que pudiese- para evitar el saludo tanto a los compañeros y superiores como a las personas que se dirigían a ellos cuando estaban de servicio. La razón esgrimida era que ellos no eran militares y que, por tanto, no se sentían obligados a saludar, entendiendo este tipo de saludo solo como de subordinación y de jerarquía.

Un saludo marcial que emula el gesto de descubrirse.
Un saludo marcial que emula el gesto de descubrirse.

Para los militares la ejecución del saludo tiene un doble significado: Por un lado se reconoce explícitamente la  jerarquía y la camaradería entre quienes se saludan y, por el otro se reproduce el gesto educado que simula descubrirse la cabeza. Además, la acción de llevar la mano a la visera se acompaña de algún tipo de expresión verbal  (a sus órdenes…., a la orden de…..) que constituye así, un todo que refuerza el mensaje (jerarquía + camaradería + educación). Pero la génesis del saludo militar está en el gesto de descubrirse la cabeza, que bien podría remontarse al momento en el que los primeros miembros de la Infantería, dotados de casco, descubrían la cabeza en señal de sumisión ante su superior. Aquel primitivo gesto de «descubrirse la cabeza» ha ido evolucionando y variando su forma de ejecución, sin perder contenido, hasta llegar al saludo militar de nuestros días. Creo necesario destacar que el saludo militar es exigible y debe comenzarlo el de menor graduación. Sin embargo, no contestarlo en la misma forma no es potestad del superior jerárquico sino una exigencia de las Reales Ordenanzas del Ejército de Tierra -en el caso de España- que en su art. 283 afirman:  » El saludo entre militares constituye una muestra de respeto mutuo. Se efectuará por el de menor jerarquía y será correspondido por el superior…..»

El saludo militar también ha sido emulado por la sociedad civil y como ejemplo cabría citar las formas de saludar en la calle que efectúa el hombre en el primer tercio del siglo XX. En esta época, todos los varones cubren su cabeza con un sombrero o gorra -dependiendo de su condición social- , y su forma de saludo a otro hombre o mujer conocidos o dignos de respeto es llevar la mano a la visera de la prenda de cabeza sin llegar a quitarse el sombrero. Con anterioridad a esa época el saludo consistía en mostrar la cabeza, quitándose el sombrero. Es otra muestra que viene a probar que aun cuando los gestos son visualmente diferentes y varían incluso con la moda,  el mensaje sigue siendo el mismo. Al igual que los militares, los civiles también acompañan al gesto de descubrirse, alguna palabra de cortesía (buenos días, encantado de saludarla…..).

Fred Astaire se quita el sombreo para saludar a su público
Fred Astaire se quita el sombreo para saludar a su público

Solo una reflexión más. Encuentro una curiosa similitud entre el saludo japonés  de «entregar la cabeza»  y el hecho de desproteger la cabeza de aquellos primeros infantes que vendría a confirmar mi idea de que en todo saludo subyace una relación de sumisión/dominación. Curioso es observar, por ejemplo, cómo siempre es el hombre el que se despoja del sombrero y no la mujer aunque el saludo sea cordial y de igual-igual. Desde el punto de vista de los usos sociales, siempre la mujer es saludada por el hombre y no al revés.

Uf! me queda mucho que contar y no creo que me aguantes. Aquí termino hoy.

 © Juan de Dios Orozco López

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5 comentarios

  1. ¡Mil gracias, Juan de Dios!

    Si por hoy te parece suficiente, perfecto, pero estaré atenta a tan sabias enseñanzas mezcladas con sentido del humor cuando es menester. El de la Ziniestrología del saludo me pareció sublime. Estaba a punto de consultarte si no era una cuestión de milésimas el hecho, ya que percibía, erróneamente veo, que tal vez S.A.R. la Princesa de Asturias no hubiera tendido su mano cuando la tenía tendida el Embajador de la República Democrática de El Congo. Me pareció un ángulo recto demasiado rígido.

    Un saludo.

    Ana Belén Cerezo.

  2. Puede ser que la Princesa no tuviese la mano tendida por milésimas y el interpretara que no quería saludarlo. Puede ser, pero no lo sabemos.
    Saludos y gracias por seguirme.

  3. Yo te habría «aguantado» mucho más.

    Realmente interesante la relación de los saludos entre los militares y la sociedad civil, como en tantos otros campos, el orden civil emula a la milicia.

    Un abrazo desde El Salvador.

  4. Magnífico artículo, querido Juan. Y muy ilustrativo y ameno, como siempre.
    Cariñosos recuerdos desde los frios y húmedos Pueblos bárbaros del Norte.

  5. Gracias Ekintza.Tu siempre me lees con cariño al que sabes correspondo.
    Saludos afectuosos.

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