La estrategia urdangariana.

Lo oí el sábado en la radio y me he pasado el fin de semana leyendo periódicos y viendo vídeos y fotografías. Creo que nada desde ahora, en el caso Urdangarín, va a ser igual.

Me refiero a la forma en que D. Iñaki iba a comparecer ante el juez y no al fondo de su comparecencia. Todos los medios daban por hecho que entraría en coche a los juzgados “para evitar que extremistas y otros elementos pudieran provocar algún altercado”. Los periódicos y las televisiones han hecho alarde de imaginación sobre qué calles se cortarían, han desplegado una infografía impresionante para explicar por dónde entraría, saldría y qué haría el yerno de S.M. El Rey. Incluso se ha hecho una entrevista al vigilante jurado de los juzgados, famoso por acompañar a personajes públicos y por tener unas espaldas capaces de cargar contenedores de barco. Muchos se han estado frotando las manos ante la posibilidad de que, desde un balcón o desde la calle le tiraran tomates o huevos para obtener una fotografía genuina. Hubiese sido muy mediático ver al esposo de una Infanta de España con una yema de huevo chorreándole por la cara. Huevos sí que le han tirado, pero cayeron sobre el coche.

Pero he aquí que, al contrario de lo esperado, el Sr. Urdangarín se presenta en el juzgado en un coche de clase media común y corriente y no de un vehículo de representación; se baja del asiento del acompañante del conductor y no de la parte de atrás del vehículo como hacen las autoridades; sorprendió a propios y extraños – yo creo que incluida la policía- cuando, pudiendo acercarse con el vehículo a la puerta del juzgado, caminó para acercarse y efectuar unas declaraciones a los medios de comunicación y se dejó fotografiar con una cara que denotaba cansancio, sensiblemente más delgado y con canas. Haber entrado a los juzgados en el coche, y no andando, hubiera sido lo mismo que admitir que el trato dado al Duque consorte de Palma era diferente al de cualquier otro español, por el hecho de ser yerno de S.M. El Rey y eso no era buena para su muy deteriorada imagen.

La foto demuestra la presencia masiva de medios de comunicación y su importancia e influencia en la opinión pública
La foto demuestra la presencia masiva de medios de comunicación y su importancia e influencia en el comportamiento de la opinión pública. 2/3 para la prensa, 1/3 para el supuesto protagonista.

Cataplafff. Echó por tierra lo que hubiese gustado ver a los del papel cuche, la tv rosa y los republicanos cayolaristas. ¡Menos mal que no le llevaron a la puerta en vehículo porque, de haber sido así, a Cayo Lara le revienta la arteria carótida!. Por cierto que Cayo es el nombre de un político republicano español y no tiene nada que ver con la «dureza que por presión, roce y a veces lesión se forma en tejidos animales o vegetales» o una «mujer muy fea»  o «pedazos del estómago de la vaca, ternera o carnero, que se comen guisados». Insisto Cayo no tiene nada que ver con Callo aunque prácticamente suenen igual. Es una aclaración para mis lectores no muy avezados en castellano.

Lo que decía, adiós a la actitud esperada, adiós a la fotografía y adiós a la polémica de los privilegios. A más abundancia, el Duque consorte de Palma, hizo unas declaraciones que, naturalmente, fueron de diseño, medidas y memorizadas. Afortunadamente no salió corriendo en el momento que vió a los periodistas; no sólo no salió corriendo sino que llevó la iniciativa. Algo parece que ha cambiado. De la reacción ha pasado a la proacción. Creo que de poco va a servir porque, aunque aún no ha sido juzgado, ya ha sido condenado por parte de la opinión pública. Con independencia de que su actividad sea reprochable, la figura del esposo de Doña Cristina, es un blanco mediático fácil.

Urdangarín esconde los pulgares manifestando su nerviosismo contenido.
Urdangarín esconde los pulgares manifestando su nerviosismo contenido.

En palabras del abogado defensor del esposo de S.A.R. Doña Cristina «…aunque parezca mentira, esto no ha hecho más que empezar».

Ya es demasiado tarde para diseñar una estrategia urdangariana que restablezca la imagen del esposo de Doña Cristina y su reputación. Tanto si es condenado como si no, el daño está hecho. Es lo que tiene la reputación. Tarda en ganarse años y se pierde en minutos.

© Juan de Dios Orozco López.

 

También te puede interesar.....

3 comentarios

  1. ¡Qué buena tu última frase, Juan!

    La reputación vale más que la inocencia o culpabilidad; así de deplorables somos los seres humanos. Que le pisamos el «callo» a cualquiera sin tener e cuanta el dolor de su dueño -en este caso quizá también podría tratarse de Cayo-.

    Muy buen artículo.

    Un abrazo.

    P.D. ¿Y qué opina tu amigo Güan de Zevilla?

  2. Gracias Aránzazu por tu comentario. Es más el aprecio que me tienes, al que correspondo, que la posible calidad del artículo. Mi amigo Güan de Zevilla está «desnortao» (ha perdido el norte) y creo que lo tendré este fin de semana en un Seminario de Comunicación que impartiremos en CAREP. Espero que no haya heridos…je,je,je.
    Saludos cordiales desde España.
    Juan de Dios.

  3. Estimado Juan: Esperaba con impaciencia tus comentarios respecto a la declaración del Duque de Palma. Magnífico, sutil y muy interesante. Gracias por compartir con los que te seguimos y admiramos tus comentarios.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.