Protocolo y el «lado oscuro de la fuerza»

Vivimos momentos francamente mejorables para el mundo del protocolo. Lo que afirmo puede ser analizado desde varias perspectivas, según convenga al analista. Puede que mi perspectiva no sirva a mis intereses pero con la intención de ser honesto conmigo y con vosotros, intentaré que el punto de la «i» esté donde yo creo que debe estar.

He esperado más de dos meses a que diese comienzo el Máster de Protocolo de la Universidad de Salamanca, de cuyo claustro de profesores formo parte, para que nadie pudiese interpretar que lo que aquí queda escrito lo es solo por mi interés económico. El viernes inauguramos el MASPRO de la USAL con una lección magistral de Doña Isabel Amaral. Regresé a casa con una inmensa satisfacción personal por haber tenido la oportunidad de saludar a personas interesantes y el orgullo profesional de dar comienzo a este nuevo proyecto que no será el último.

Tengo la inmensa suerte de ser absolutamente independiente en lo profesional, en lo económico y en lo personal y, por lo tanto, me siento libre del yugo que somete al que, bien por obligada lealtad, bien por necesidad económica no puede escribir, hablar o callar sin que las consecuencias de sus acciones u omisiones se ciernan sobre su espalda en forma de cuchillo vengador (o espada láser, que es más moderno).

La sociedad se equivoca y nosotros somos culpables.

En estos momentos, la sociedad tiene una idea errónea de lo que es protocolo. No solo es errónea sino que es nefasta y lo previsible es que nadie a corto y medio plazo quiera saber nada que suene a protocolo.

Los que nos dedicamos a esto no hemos sabido explicar qué es protocolo y para qué sirve. Así que, dormidos en los laureles de tiempos mejores, hemos permitido que los políticos vuelquen la mayoría de sus malas artes del pasado en el cajón de sastre del protocolo presente. Estamos desorganizados, dispersos y a muchos solo los mueve el propio interés aunque pretendan investirse, cual caballero Jedi, con los atributos de los defensores de la verdad única. Con su verdad, entre otras cosas, pretenden adaptar la definición de protocolo a su conveniencia. 

Ya, ya sé que protocolo no es solo eventos, banderas, poner o quitar corbatas y chaqués, mariscadas, comilonas, regalos y cochazos. También sé que protocolo no es solamente organizar eventos, marketing y comunicación -se nos llena últimamente la boca con estos términos- y desde luego  protocolo no es lo que le de la real gana a unos y otros. En este sentido, es la Asociación Española de Protocolo – asociación legalmente constituida y que nos representa a todos los profesionales de esta disciplina- la que debiera, si  a la mayoría conviene, establecer qué está dentro y qué está fuera del protocolo.   

«O conmigo o contra mi»

Por si no lo sabes, amigo lector, en este mundo del protocolo español hay mucha doblez y falsedad además de una ambición desmedida. Si estás comenzando en este mundo o si ya has comenzado pero estás sumido en el «autismo protocolario» me gustaría ponerte sobre aviso: prepárate y que la fuerza te acompañe. Te lo digo porque las vas a necesitar a las dos. Necesitarás preparación para competir y la fuerza – a ser posible en su lado no oscuro- para contenerte ante frases como «o conmigo o contra mi». Yo creo que los que han formluado alguna vez esta frase no hacen con ella más que reforzar su miedo al fracaso.  

El hecho es que algunos callan por temor a que, “a partir de ahora”, no sean llamados para esta charla o aquel acto. Hay pruebas sangrantes que demuestran las represalias de los que no se plegaron. También las hay de los que doblegaron su espalda y su voluntad. Muchos de vosotros las conocéis tan bien como yo.

Un coto del que es muy difícil ser socio

El protocolo en España es un coto privado y cerrado al que es extremadamente difícil acceder. Absolutamente cerrado y privado. Si alguien piensa lo contrario es que desconoce o no quiere conocer la realidad. A él se accede solo después de haber pagado el costoso peaje de asentir – sí Bwana- de forma constante a lo que algunos deciden como bueno o malo. No hay lugar a la duda -mucho menos a la crítica- y los dictados de «los señoritos» son asumidos de forma dogmática; no hay nuevas ideas porque no hay espacio para las mismas si no estas bajo su paraguas …… un círculo cerrado que solo favorece, por lo tanto, la endogamia y por tanto a pool génico que, más bien temprano que tarde, se deteriorará. Pero aún con todo lo anterior, todos son dignos de respeto….a menos que digan o hayan dicho una cosa y hagan o hayan hecho lo contrario. En este mundillo hay muchos que dijeron digo y ahora dicen diego, dieguito o diegueishon…….o lo que encarte… siempre y cuando sirva a sus intereses. 

La verdad rotunda: no hay trabajo 

Por otro lado, la legítima aspiración de los jóvenes que se encuentran sobradamente preparados, que aman la profesión y que no encuentran trabajo se ve truncada a diario. Por poner un ejemplo: ¿cuantos jóvenes españoles han creído tener una diplomatura de protocolo en los últimos años y, cuando han llegado a una oposición o concurso de méritos, se han encontrado que tenían poco más que un título propio que apenas servía para reforzar su título de bachiller?. Se han contado muchas milongas de las que ahora unos pretenden desmarcarse. No es justo ni honrado ilusionar a estos jóvenes  afirmando que encontrarán trabajo en la administración o en la empresa privada solo con un título oficial… Ellos han decidio que ahora ya no sirve lo de antes……ni lo de ahora que no haya pasado previamente por su tamiz. Hay poco trabajo y ellos pretenden repartirlo a los que hayan contraido sus méritos….

Pero, por si aún te queda dudas, permíteme ser realista, no pesimista. Me explico. En la administración, los puestos exclusivos de protocolo han disminuido por la falta de presupuesto y la negativa percepción que se ha creado del protocolo. Así van a seguir durante varios años (no serán pocos). Seamos, de nuevo, realistas: las únicas instituciones oficiales en las que tiene razón de ser y tiene cabida un técnico de protocolo son ayuntamientos de más de 50.000 hab. (¿cuantos hay?), diputaciones (si es que siguen manteniéndose), algunas consejerías y los ministerios. En este momento, todos esos puestos, de ser necesarios cubrirlos, están ocupados. La gran mayoría de ellos, aunque se diga lo contrario, están desempeñados por gente muy capaz, con titulación suficiente -aunque no sea oficial- y sobre todo con mucha experiencia. A más abundancia, los departamentos de protocolo en los Ministerios, a veces, no superan el número de dos técnicos. Cierto es que la mayoría de esos puestos son ocupados por personal de confianza, pero no es menos cierto que la propia especialización y el entorno en el que se desarrolla la actividad protocolaria, así lo requiere. No hay más.

En lo que se refiere a la empresa, afirmo con absoluta rotundidad que una de las más grandes empresas de España tiene solo a dos personas dedicadas al protocolo en exclusividad. Lo digo porque soy consultor externo y formador de esa empresa y de otras tres pertenecientes al IBEX 35 en las que ocurre exactamente lo mismo. Las empresas prefieren titulados acordes con su negocio y con una especialización en protocolo, sea esta oficial o no….¡ah! y los eventos se externalizan. Para esto están los OPC,s.

Solo queda una solución: arriesgar y emprender.

En cualquier caso solo cabe una solución: arriesgar y emprender, saliéndose de los círculos que ya están viciados. Es lo único que queda. No hay hueco ni en empresas ni en administraciones públicas y, repito, no lo va a haber a corto o medio plazo. La solución para tantos y tantos jóvenes que aman el protocolo está en emprender, en buscar una fórmula de colaboración entre compañeros bien avenidos, en arriesgar  pese a quien pese. Y para ello no será necesario ser graduado sino disponer de una titulación acorde con los intereses empresariales o de la administración y demostrar mérito y capacidad. Nada más y nada menos.

Sé que algunos no están de acuerdo conmigo, aunque saben que soy sincero. En fin, todo esto del lado oscuro de la fuerza me ha pillado con la espada láser a plena carga. Sin embargo, mi amigo Juan de Sevilla afirma que es más efectiva su navaja faltriquera de ocho muelles que para el caso tendrá, quizá, mayor utilidad. Aún así,  ojalá que la fuerza nos acompañe y que nos mantengamos alejados de su lado oscuro, de las espadas láser, de las navajas faltriqueras y de las puñaladas por la espalda.

¿Estás de acuerdo conmigo?

 © Juan de Dios Orozco López

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14 comentarios

  1. Muy de acuerdo contigo Juan. Hace tiempo que me di cuenta de lo cerrado y poco accesible que es el «mundo» del Protocolo, lo difícil que puede resultar, en algunos casos, acceder a esas titulaciones, así como pertenecer a las Asociaciones que existen.
    Por eso, decidí coger otro camino que no fuera el de las Instituciones públicas. Elegí, aportar mi experiencia en organización de eventos y protocolo a las necesidades sociales, educacionales y empresariales que existen desde hace ya mucho tiempo, desvinculándome del Protocolo Institucional propiamente dicho.
    Eso sí, apoyando a los compañer@s que decidieron y deciden ir por ese otro camino. Puede que la «cosa» cambie y puedan encontrar su lugar en él. Puede que para nosotros también, y no nos cueste tanto llegar a los clientes.
    Saludos!!! y gracias por tus reflexiones, son muy enriquecedoras.

  2. Gracias a ti Aida por estar al otro lado de la línea.Creo que yo seguiré por aquí. Ánimo y adelante.

  3. Querida Arantza: no pretendo enfrentarme a nadie. No es mi estilo. Sí quiero, desde mi blog, emitir mi opinión, recoger la de mis lectores y amigos y hacerme eco de lo que otros temen hacer, que no es otra cosa que hablar con claridad, sin miedo y sin tapujos. Quizá yo lo puedo hacer porque nada debo a nadie y, por lo tanto, nada tengo que perder. Muy al contrario, estoy sorprendido del numero de personas que, sin haber contactado conmigo antes, ahora me felicitan (eso sí, de forma privada). Por cierto que recuerdo ahora como, en cuerta ocasión, me «relevaron» de mis funciones por decir la verdad. Debe ser que no salí suficientemente escarmentado.
    Gracias por seguir ahí y un afectuoso saludo.

  4. No hay nada que disculpar. Sé que no hay mala intención de tu parte y así lo interpreté. Saludos muy cordiales.

  5. Sin duda, Juan , creo que tienes razón. Los que nos dedicamos a esto en la Administración Pública sabemos que, salvo muy buenos contactos, es muy complicado acceder a otros puestos en otras administraciones y tenemos clarísimo que somos unos privilegiados por estar ahí, tanto como que el día que cambie el gobierno de la entidad para la que trabajamos es muy probable que nos quedemos en el limbo. Tendemos a vernos entre nosotros, desgraciadamente, como enemigos, como amenazas porque, como bien dices, se percibe que esto es un coto privado en el que hoy estás dentro pero mañana es muy fácil que estés fuera.
    Por supuesto, la empresa privada apenas cuenta con técnicos especializados o con suficientes conocimientos en la materia, ya que aplican sus recursos a otros menesteres. Entre ellos, a la subcontratación.
    Vamos que, efectivamente, son tiempos duros también para esta bendita profesión.
    Gracias, como siempre, por aportar tus conocimientos y seguir enseñándonos.

  6. Estimado David: trabajar en lo que te gusta, aunque sea de forma efímera, es un verdadero lujo en nuestros días del que se que eres consciente. Mas aún, considero que en los puestos de las administraciones considerados de confianza es bueno el relevo de personas por que provoca el refresco de ideas. A su vez, cuando alguien finaliza su actividad profesional en la administración pública puede llevar su experiencia a otros sectores donde seguro será valorada. De hecho, los mejores profesionales del protocolo, pese a quien pese, proceden de las administraciones públicas o han trabajado para ellas.
    Gracias por tu comentario y un abrazo.

  7. Estoy de acuerdo con tu comentario Juan. El protocolo no va a desaparecer pero las personas q no están ahí día a día ni lo valoran ni lo entienden. A mi me da igual porque sigo y seguiré creyendo en el. Ánimo a tod@s

  8. Estimada Luz:hay muchos que no sólo no valoran y no entienden. Además no RESPETAN. Gracias por tu comentario y saludos cordiales,

  9. Buenas tardes. Estoy de acuerdo con Usted. La gente es muy mal educada. Y lo que es peor, no quiere aprender. Yelena, Rusia, MoscU.

  10. Estimada Yelena, gracias por su comentario. Efectivamente hay muy poco interés por ser cortés y educado. Un afectuoso saludo.

  11. Gracias por haberme contestado, por su tiempo y atenciOn. Usted es muy amable. Yelena.

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