Foto de familia, poco protocolo y escaso tacto.

Las fotos de familia son uno de los cuatro hitos mas importantes en la organización de actos desde el punto de vista gráfico. Los organizadores de actos institucionales -insisto en que organizador de eventos a mi me suena a promotor de «güisqui» barato- tienen obligación de cuidar la comunicación por medio de la imagen. Este aspecto trascendental es de exclusiva responsabilidad de la jefatura de protocolo, de modo y manera que lo que se perciba a través de la vista se constituya por sí mismo en verdadero mensaje evocador de la excelencia de la entidad organizadora.

La comunicación por medio de la imagen en los actos tiene dos vertientes desde mi punto de vista: el cuidado de la estética decorativa através de la arquitectura de interiores y el cuidado de la imagen de los altos dirigentes que puedan acudir a la reunión que organizamos.

Una de las formas de cuidar la imagen de los altos dignatarios que puedan asistir una reunión de alto nivel es, por ejemplo, no colocar escalones en las presidencias para evitar caídas o resbalones. Es el caso que le ocurrió al Rey en un acto celebrado en Barcelona. Unos escalones mal colocados y estrechos hicieron que D. Juan Carlos perdiera el equilibrio y cayera al suelo.

La suma del cuidado de los dos factores, el estético-ornamental y el de las personalidades asistentes sumados a otros tantos parámetros, nos dará como resultado lo que podríamos denominar imagen pública de un acto institucional. Todos deben ser coherentes en momento, espacio y finalidad.

Especiales momentos en que los periodistas gráficos focalizan su interés y los organizadores deben cuidar (por orden cronológico) son:

  1. La «descarga» (del vehículo o del avión).
  2. Recepción (líneas de saludo).
  3. Constitución de la presidencia.
  4. Fotografía de familia.

A esta última me referiré en este post.

La fotografía de familia es quizá el momento que expresa el éxito o fracaso de una reunión. En las caras de los fotografiados se advertirá cual ha sido el resultado de la reunión. Suele ser, también, una de las últimas fotografías grupales y de conjunto – si no la última- y ella, por las razones anteriores, será una de las que más aparezcan en los medios de comunicación social. La principal condición que deben reunir es que todos los integrantes de la misma deben ser «vistos» por la cámara y que su imagen -la de los altos representantes- no debe verse en ningún momento menoscabada.

En segundo lugar, parece lógico que tratándose de actos oficiales o privados, los símbolos nacionales o la imagen corporativa deben ocupar espacios que permitan a estos estar presentes en las fotografías como respaldo oficial o privado de la actividad que desarrollan los integrantes de la fotografia de familia. Cobra especial importancia aquí la localización del pool gráfico y su acotamiento para que «nadie se escape del redil»

Así, no vale disponer la fotografía de familia en cualquier espacio. Diría más, si no se dispone de un lugar adecuado que permita el impulso de la imagen pública del acto institucional, yo creo que es contraproducente «forzar» la fotografía de familia, porque hablaría de forma poco adecuada de una reunión.

Debo insistir -creo que ya lo hecho en otras ocasiones- en que la organización de la fotografía de familia es responsabilidad del Jefe de Protocolo y no de la prensa gráfica. ¿A cuantos actos hemos asistido en los que los gráficos gritan a Jefes de Estado, Ministros y otras Altas Autoridades: ¡A ver el de la izquierda, ¿puede pegarse un poco más..!

Si la fotografía que conseguimos habla mal de la organización anfitriona o pone en peligro la imagen de los asistentes, mejor que no se produzca. Nada más y nada menos…. Ahí van algunas fotografías con sus respectivos comentarios. Pertenecen a la web oficial de la cumbre iberoamericana de Cádiz y a la web oficial de la OTAN. Pincha en cualquier foto para ver la galería completa.

Antes de terminar, una afirmación: Es de muy mal gusto y de escaso tacto diplomático, colocar las enseñas nacionales en el suelo para «marcar» el lugar en el que se deben situar los protagonistas de una foto. En la fotografía oficial de familia de la Cumbre Iberoamericana de Cádiz, el organizador ha brindado la oportunidad de que los propios dirigentes  pisoteen la bandera del país que representan y a fe mía que lo han logrado. Con asesores de protocolo así, no me extraña que los jóvenes que están tan bien preparados para estas labores  se indignen. Uno ya está de vuelta de todo y comienza a cansarse de tanta ineficacia, falta de profesionalidad y poca vergüenza ante errores tan garrafales.

España siempre se caracterizó por disponer de unos magníficos organizadores de actos, excelentes conocedores de las normas escritas y consuetudinarias exigibles en las relaciones internacionales. Parece que los últimos años, el afán por designar a personas de «confianza ideológica» como asesores de protocolo no solo no está dando resultado sino que está hundiendo cada vez más la imagen y la credibilidad de España en el exterior. Pues nada, que sigan así, pero que no cuenten conmigo para dorar píldoras.

No soy tan soez como Fernando Fernán Gómez pero ganas no me faltan para mandar, a más de uno, «a freír monas» por el daño que está haciendo al protocolo, a sus profesionales y a los que con tantas ganas aspiran a serlo.

© Juan de Dios Orozco López

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6 comentarios

  1. Gracias por el articulo Juan. Muy de acuerdo contigo en todo como casi siempre excepto a la frase en la que indicas «Organizador de eventos me suena a promotor de güisqui barato. Respetando tu opinión creo que no es necesario generalizar ni menospreciar. De todo hay en la viña del Señor. Un saludo.

  2. Estimada Marian:
    Nada más lejos de mi intención que menospreciar a nadie. Si me sigues verás que no es mi estilo, a menos que que me dirija directamente a alguien que merezca mi repulsa y no es el caso. La afirmación a que haces referencia no es más que la intención de dignificar, si cabe, la profesión de organizador de actos. Si en algún momento alguien se ha sentido menospreciad@, lo retiro de inmediato.
    Gracias por leerme y por tu comentario.
    Saludos cordiales.

  3. Comparto contigo el comentario Juan de Dios y también el de Marian. Desgraciadamente el intrusismo en esta profesión se está generalizando tanto, que los que intentamos hacernos un hueco en ella nos encontramos cada vez con más dificultades.
    Yo misma soy cargo de libre designación pero me respalda una formación de Master de Protocolo, y un Grado de Protocolo y Organización de Eventos que estoy estudiando en este momento con mucha ilusión y mucho esfuerzo. Comparto lo que dice Mirian de que hay de todo, aunque también hay mucho intrusismo.
    Valoro de todas formas este tipo de post que, además de aprender muchísimo de personas como tú Juan, profesional del protocolo, hacen ver también la necesidad de profesionalizar esta sector.
    Un saludo.

  4. Estimada Tania: desempeñar un cargo de confianza no indica necesariamente que no se esté preparado para ello. Precisamente por la cercanía a la autoridad para la que se trabaja y la propia naturaleza del actividad protocolaria es necesario esa confianza para la que tu como tantas otras personas, sin duda, estás preparada. No obstante, parece que en muchos casos el mérito y la capacidad no han sido la razón principal que ha servido como criterio para designar «Asesores» que no saben asesorar. Tanto respeto profeso por nuestra profesión que a cualquier intento de desprestigiarla, por pequeño que sea, reacciono con contundencia.
    Gracias por tus sinceros comentarios y ánimo en tu objetivo de ser Graduada en protocolo. Seguro estoy que tendrás notable éxito.
    Afectuosos saludos.

  5. Mucho me temo, Juan de Dios, que esos designados por «confianza ideológica» no se restringen exclusivamente al ámbito de protocolo, sino que invaden muchos otros campos más que deberían ser los campos de los profesionales.
    Gracias por este minucioso análisis.
    D

  6. Estimado David: Estoy de acuerdo contigo. Hay mucho personal que sólo tiene el calificativo y el sueldo de «asesor». Cuando «escarbas» un poco no hay nada que sustente su posición. «No son todos los que estan». Saludos.

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