Distancias, mensaje y jerarquía del saludo.

Un saludo no deja de ser un signo, la manifestación externa de la educación; un modo de expresar respeto y deferencia; una forma de exteriorizar un sentimiento. Por eso, las formas no verbales en que nos dirigimos a los demás son tan importantes. La distancia entre personas es determinante en la ejecución del saludo y, por lo tanto, en el mensaje que se intercambia y que es observado por los que nos rodean.

De esta manera dos personas que se conocen, pero que no quieren o no desean contactar públicamente se saludan a larga distancia con una leve inclinación de cabeza. Los más cercanos se estrechan la mano reduciendo la distancia, que se ve disminuida mucho más si se practica el abrazo o el beso. Existe, por lo tanto, una jerarquización del saludo, explicitado por la distancia a la que se ejecuta, que tiene una relación directa con el interés en el acercamiento personal-público.

Incluso un mismo tipo de saludo, como los que se ven en la imagen, ponen de manifiesta, por la distancia a la que se lleva a cabo, la supuesta cercanía de los ejecutantes. Un saludo supuestamente cercano no tiene porqué ser real.
Incluso un mismo tipo de saludo pone de manifiesto, por la distancia a la que se lleva a cabo, la supuesta cercanía de los ejecutantes. Un saludo supuestamente cercano no tiene porqué ser real.

Con los saludos informamos acerca de nuestra relación con una persona concreta y mostramos, además, una información de manera directa a los que nos observan. Así, cuando nos acercamos a alguien con una sonrisa y tomamos su mano para saludarla no solo le mostramos nuestras intenciones de manera particular sino que públicamente manifestamos nuestro interés por ella.

El saludo gestual adquiere más fuerza que el que se lleva a cabo de forma verbal por que el verbo no va más allá de las distancias cortas mientras que el gesto se constituye, por sí mismo, en eco multiplicador propiciado por la imagen visual, componente imprescindible de la imagen pública.

Admitir a alguien a tu lado significa que lo aceptas, mientras que evitar la cercanía se interpreta como un rechazo a la presencia. Los asientos vacíos de una primera fila de un acto -como el que hoy publica un diario español adquieren una fortaleza visual e interpretativa sobre la que, con una bien planificada táctica, no se deja espacio a la duda. 

Cuando Rita Barberá no ocupa el asiento que tiene asignado es porque no quiere verse asociada a una determinada persona. En este caso no se ha ocurrido a sentar a alguien en su lugar sino que de forma premeditada se deja el asiento vacío lo que arranca titulares en los periódicos.
Cuando Rita Barberá no ocupa el asiento que tiene asignado es porque no quiere verse asociada públicamente  a una determinada persona. En este caso, no se ha recurrido a sentar a alguien en su lugar sino que de forma premeditada se deja el asiento vacío, lo que arranca titulares en los periódicos. La foto es de elmundo.es

Con el uso del gesto,  el saludo-no saludo y la distancia mantenida entre personas,  planificamos la manera en que diferentes actores públicos se relacionan, ante una cámara, con la audiencia.

Por si alguien tenía alguna duda sobre el carácter comunicacional de las técnicas de protocolo, lo anterior me parece suficientemente esclarecedor. Quizá tu pienses lo contrario. En cualquier caso, me interesa tu opinión.

© Juan de Dios Orozco López

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2 comentarios

  1. Buenas tardes estimado Juan de Dios Orozco, lo que vemos aquì es un problema para los organizadores del protocolo, no conozco las internas que hay en el partido, pero evidentemente la señora Sonia Castedo està imputadaen ilìcitos, por lo que el resto de los dirigentes intenta no aparecer al lado de ella. Esto es algo que en protocolo debe tenerse en cuenta, para evitar estas rispideces. O saltear las precedencias, o colocar en otra fila a la señora Castedo en este caso, previo a conversarlo con ella o alguno de sus asesores. Esto evitarìa malos tragos para todos. Aquì en nuestro paìs, Argentina, ha pasado en el gobierno anterior de la señora Kirchner, con su ex presidente Cobos, e incluso con gobernadores que no eran de su partido o que no estaban alineados con ella, directamente los «marginaban», y los «escondìan». No digo que eso estuviera bien, porque es una falta de respeto para el protocolo, pero me parece que serìa menos evidente todo a lo que se vio en las fotos que muestra el diario. Me gustarìa contar con su opiniòn, teniendo en cuenta su experiencia, y que para mi, serìa muy valiosa. Un abrazo.

  2. Apreciado amigo Victor Hugo Barca, respondiendo a su pregunta creo que deberíamos diferenciar dos situaciones diferentes. 1º El aislamiento que se lleva a cabo a una persona por su actitud punible, como es el caso que nos ocupa. En España lo llamamos «hacer el vacío». Este es un caso paradójico ya que el acto que se celebra es de un partido político. Todos son del Partido Popular y quizá la situación no fuera tan incómoda sino no fuese por lo explícita de la misma. 2ª Caso contrario, creo yo, es cuando valiéndose de una posición de más alto rango se menosprecia a un cargo público relegándolo a un lugar secundario. Creo que este es el caso que nos plantea que ha ocurrido en Argentina. La solución, en este último, es abandonar el acto de inmediato, poniendo de manifiesto ante la prensa el desprecio que se hace no a la persona sino a lo que ésta representa. Hay numerosos antecedentes de autoridades que, viendo conculado el derecho que le otorgaba su cargo, han abandonado el acto.
    Espero haber contestado acertadamente a su pregunta.
    Un afectuoso saludo desde España.
    JDD Orozco.

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