Tres «Cucumis sativus» y media docena de «Amaranthus blitoides»

Varios han sido los colegas de protocolo y de esto del blogueo, que se han expresado en redes sociales o en sus blogs sobre el debate abierto por el presidente de la AEP en el que se plantea la posibilidad de redenominarse «Asociación Española de Protocolo y Eventos» De nuevo, hace unos días, he vuelto a leer un artículo en el que se hacía referencia a la «la necesidad de que la propia AEP se adapte a estos nuevos tiempos e incorpore la expresión “eventos” a su denominación»

Ya manifesté mi opinión en diferentes foros y desde aquí quiero reiterar que «Protocolo» es un gran contenedor de habilidades, técnicas y disciplinas y que como marco delimitador es suficientemente amplio para que en el mismo quepamos todos. Así ha sido siempre y cuando se ha hablado de protocolo, se ha dado cabida implícita y explícitamente a los organizadores de actos -o eventos-, a los asesores de imagen personal, a los vexilólogos, a los heraldistas, a los estudiosos de los usos y costumbres, a los defensores de la etiqueta y la urbanidad, a los comunicadores, a los relacionistas públicos y a un largo etcétera de disciplinas que beben de las aguas del protocolo. Sin embargo ahora parece que hay un interés desmesurado en que los eventos estén por encima de todo. Protocolo es, desde mi modesta opinión, el todo mientras que los eventos son solo una parte; protocolo es el continente y eventos solo parte del contenido. En protocolo cabe el evento y querer añadir el término a la denominación de la AEP es como admitir que, solo incluyendo esta palabra, los eventistas estarán incursos entre los protocolistas o entre los actistas -que ya no sé ni lo que es uno u otro- cuando yo creo que siempre fuimos uno y que, ahora más que nunca, debemos permanecer unidos y dejarnos de zarandajas sin sentido. 

Añadir evento a la AEP significaría excluir a los protocolistas de la organización de eventos y a los eventistas de la organización de actos. Protocolo y Eventos quedarían separados por la conjunción copulativa que pretendería unir lo que ya es unívoco. Ya no seríamos uno sino dos colectivos los que integraríamos la Asociación. Por un lado estarían los del Protocolo « por otro los de Eventos. Ahora somos uno porque todos entendemos y respetamos la denominación de evento o acto.

Por otro lado, lejos de tener interés de herir susceptibilidades, esto es lo que hay: hasta que la RAE decida lo contrario, sensu stricto, en España no se organizan eventos sino actos. Echa un vistazo a la definición de uno y otro. Acto celebración pública o solemne– y evento -Suceso importante y programado, de índole social, académica, artística o deportiva-…..pero esta última definición -la de evento- sólo es válida para Cuba, El Salvador, México, Perú, Uruguay y

Todo este debate, amig@ mí@, no tiene ni pies ni cabeza. Hay muchas cosas en las que hay que pensar y mucho trabajo por hacer desde la AEP. Debemos ser claros y dedicar todos los esfuerzos a alcanzar objetivos realistas. El esfuerzo de la AEP debe centrarse en buscar el espacio donde quepamos todos, manteniendo nuestros principios, adaptándonos a la realidad y sin dejarnos llevar por modas pasajeras. Nuestra Asociación debe ser atemporal, aséptica y no responder en ningún caso a intereses particulares. Estamos distrayendo la atención de lo fundamental que es buscar trabajo para los más jóvenes que, en muchísimos casos, son brillantes en su expediente académico, excelentes en su predisposición y ejemplares en su amor por la profesión. Debemos ser honestos con ellos. A ellos nos debemos los más veteranos y de ellos, también, debemos aprender. En relación con esta última afirmación «yo solo  sé que no sé nada» En fin, desearía que no se trajesen a colación más debates vacíos de contenido y no «marear más la perdiz»

Y con esto que afirmo no pretendo menospreciar a nadie sino -insisto- evitar distraer la atención de lo que debiera ser objetivo prioritario de la AEP. ¿Para qué tanto jaleo? ¿Cuáles son las ventajas de incluir «evento» en la denominación de nuestra Asociación? ¿Qué interés/es existe/n en este debate tan poco productivo?

Lo cierto es que la denominación de la AEP como AEPE o APEYE nos debería importar «Tres pepinos y media docena de bledos» o lo que es lo mismo, tres Cucumis sativus y media docena de Amaranthus blitoides. Lo digo así porque suena más protocolario……¡pero ahora vendrá algún botánico innovador y querrá cambiar las denominaciones científicas de bledos y pepinos para hacerlos más comerciales!

© Juan de Dios Orozco López

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6 comentarios

  1. Estimado Juan de Dios,
    Ya conoces mi opinión al respecto. También considero que en protocolo cabe el evento, el acto, la ceremonia y todo lo necesario para llevar a cabo su organización. Apuesto por que protocolo sea «el todo» y no la parte.
    Un post clarificador, como siempre, gran aportación,
    Un abrazo,
    Belén Egea

  2. Apreciada Belén: fueron tu post y la opinión vertida en las redes sociales de mi muy respetado Fernando Ramos los detonantes de mi post de ayer. Gracias por tu comentario y ya sabes que soy fiel seguior de tu blog cuya dirección ya está disponible en este blog.
    Saludos afectuosos.
    JDD Orozco.

  3. Juan de Dios

    Un post bastante claro y directo, dando el peso correspondiente al concepto Protocolo y todo lo que este conlleva.
    Creo yo que por el momento hay muchas complicaciones en el sector para agregar un elemento que si bien esta presente ( eventos) pudiera llegar a separar lo que de por si es endeble.

    Un placer leer y aprender al mismo tiempo

    Saludos

  4. Gracias Felipe por tu comentario. Son debates baldíos y propiciados por intereses ajenos al propio objeto de la Asociación.
    Saludos cordiales.
    JDD Orozco.

  5. Muy interesante el artículo. En Argentina pareciera estar suscitándose una situación similar. Pareciera que protocolo y ceremonial, ya no alcanza como expresión. Cierto es que los Ceremonialistas -tal como se denominan en nuestro país a los profesionales del área-, deben explicar a quien quiera escuchar cuál es su cometido, mientras que los Organizadores de Eventos resultan claramente profesionales de todo tipo de actos, especialmente sociales. Adhiero a la idea de que los nuevos tiempos asimilen nuevas tecnologías y nuevas fuentes laborales, pero pareciera que las clásicas carreras pierden significación en el ámbito social.

  6. Amigo Daniel, muchas gracias por su aportación al artículo. Valoro muy especialmente la opinión de profesionales de otros países y muy en particular los de Argentina donde tengo grandes amigos y colegas. Efectivamente, la parte social del protocolo se está abandonando. Creo que es decisivo en el éxito de cualquier tipo de relación ya sea social, política o comercial. Sin formas no se llega con facilidad al fondo, suelo decir.
    Un afectuoso saludo desde España.
    JDD Orozco.

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