Me llena de orgullo y satisfacción.

No te preocupes. No voy a felicitarte de nuevo por la Navidad. Pero, prepárate porque yo también voy a comentar El discurso del Rey.

Fíjate que a mi me parece que, en su conjunto, no ha habido nada nuevo. Bueno, yo creo que el lugar desde el que habla el Rey es uno de los pocos cambios que se han llevado a cabo. En esta ocasión ha hablado desde un rincón de algún lugar del Palacio de la Zarzuela que se asemeja, en lujo, al salón de muchos de los españolitos de a pié. Algunos hubieran querido que la acción se desarrollara en la cocina, mientras que S.M contribuía a los quehaceres domésticos. Ello hubiera contentado a las feministas. Quizá hubiera sido buena idea, también, que S.M. hubiera ofrecido parte de sus palabras mientras sembraba zanahorias en un huerto totalmente ecológico. Ello hubiera contribuido a hacer más felices a los defensores de la comida sana y también, como no, a los cocineros Ferran Adrià o Juan Mari Arzak que andarán desolados porque el discurso no ha respondido a sus expectativas. Contentar a todos es muy difícil y hasta mi amigo Juan de Sevilla me ha confesado: «Güandedió, Zumaestá no a ablao de los porborones de Antequera y ezo é mui hinportante pa llebá a cavo la Nabidá» Y tiene mucha razón, no hay Navidad sin polvorones ni desayuno sin molletes de mi tierra.

Y hablando de comida, no se qué me produce más empacho si el capón y el tinto de anoche o la «retaila» de obviedades, «opiniones expertas» y comentarios que he escuchado y leído sobre lo que será, es y ha sido El discurso del Rey. Y es que, cuando todo el mundo habla y conjetura sobre lo que el Rey va a decir, la puesta en escena, la expresividad, las ideas fuerza y los mensajes subliminales de la mula y el buey, ya no queda lugar a la imaginación ni la interpretación. Estaba todo dicho antes que el Rey lo verbalizara. Este «trascendental» discurso suele escribirlo el Rey, aunque supongo -no lo se- que está debidamente asesorado. Pero ahora resulta que El mensaje del Rey ha sido elaborado por expertos en fotogenia, telegenia, oratoria, comunicación no verbal, interioristas, exterioristas y toda una caterva de «istas» incluidos los periodistas y los protocolistas. Unos han acertado por lo obvio de sus comentarios. Otros, muy seguros de sí mismos, se han estrellado. Yo no he tenido mucho tiempo de escribir sobre ello y amparado en esa carencia, no he opinado hasta hoy sobre el asunto. Diréis que ahora  es mucho más fácil opinar pero yo espero, siendo conciso, avivar el fuego.

  1. A mi lo que me parece es que uno de los pocos comentarios acertados y genuinos han sido los de mi amigo @JulioPanizo. Echa un vistazo a su twitter y verás que no me equivoco. Dando por excelentes y buenas algunas de las apreciaciones de otros expertos, reconozco que la mayoría de lo escrito y dicho sobre El discurso del Rey es meramente descriptivo y no aporta nada.
  2. En mi modesta opinión, el Rey ha dicho lo que tenía que decir en el modo en que lo debía decir. Exactamente igual que lo ha venido haciendo su padre. En esa puesta en escena permanece el Portal de Belén  -no es necesario recordar lo que estamos celebrando- ; sigue estando presente la Bandera de España -no hay que extraer falsas conclusiones de la ausencia de la Bandera de Europa- y siguen las fotografías que destacan momentos o personas importantes en la vida del Rey, que dejan bien claro quien está dentro y fuera de la Familia Real. Continúa, también, la forma suave de expresar ideas que otros dirían con más vehemencia. Por lo tanto, nada nuevo. Y no podría ser de otro modo porque las altas instituciones -en este caso la Monarquía de España- necesitan de la tradición adaptable al momento y no inmovilista para hacerlas válidas, creíbles y perdurables. Una ruptura drástica con las formas o el fondo del Reinado de D. Juan Carlos resultaría inconveniente e incoherente. Ya se que algunos pretenden que la ruptura con el pasado sea la solución del futuro pero a mi me parece que están equivocados. Cambios sí, pero suaves. Tanto llamamiento a la innovación, cualquiera que sea su procedencia, puede acarrear consecuencias poco deseables

Por todo lo anterior me regocija y alegra estar lleno de orgullo y satisfacción por lo que hace El Rey………..con la excepción de los movimientos de las manos.

Ah, y lo del principio de «No te preocupes. No voy a felicitarte de nuevo por la Navidad» era mentira. ¡FELIZ NAVIDAD!

© Juan de Dios Orozco López

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2 comentarios

  1. Amigo Juan de Dios:

    Tus comentarios siempre dan en el clavo…
    Te deseo unas felices fiestas y un mejor Año 2015.
    Un fuerte abrazo,
    Pedro

    Y deseando que el año que viene no perdamos el sentido del humor, te mando esta frase del genial Woody Allen:
    «Fui a un curso de Lectura Rápida y leí Guerra y Paz en veinte minutos. Es sobre Rusia»

  2. Estimado Pedro, muchas gracias por tu comentario y por tu sentido del humor. Espero que el año que viene sigamos siendo capaces de reírnos de nosotros mismos y no perdamos nunca el sentido del humor. Será buena señal.
    Un fuerte abrazo y feliz Año.
    JDD Orozco.

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