La imcompatibilidad del té y el protocolo.

Me puedo meter en un jardín del que me resulte difícil salir. Aún así -perdida la vergüenza y el miedo al qué dirán- voy a escribir sobre la relación de mutua-necesidad-amor-odio que tenemos los que nos dedicamos a la organización de actos y los periodistas. Estos necesitan de nuestra aprobación para colocarse en los sitios donde tirar las mejores fotografías, acceder a espacios «reservados» y presenciar momentos que les permita hacer su trabajo de forma genuina. Nosotros los necesitamos a ellos por aquello de que si «no hay foto no hay acto».

El problema surge cuando permitimos que la prensa esté presente en lugares que van más allá de lo que conviene al organizador. Me refiero a que dejando que la prensa campe a sus anchas por cualquier espacio y participe, aunque sea de forma pasiva, en conversaciones muy privadas, la ayuda que necesitamos de ellos se torne en perjuicio irreparable para los intereses y objeto del acto. Así le ha ocurrido al Primer Ministro Británico cuando ha sido grabado -imagen y sonido- haciendo un comentario a la Reina Isabel en el que calificaba a Afganistán y Nigeria como países corruptos.  Lo peor de estas situaciones captadas por la prensa es que afectan a la imagen pública no sólo del que realiza las afirmaciones sino, también, a los que escuchan y, sin decir palabra, están presentes en ese círculo intimo y reservado. Más aún, lo lenguaraz de uno y la agilidad de los periodistas va a tener seguro algún coste en términos de diplomacia. A la falta de tacto de Cameron se añade la escasa previsión de los de protocolo o de los que controlaban a la prensa en ese momento. Alguien no proporcionaron un entorno seguro y discreto a tan altas autoridades para que, con toda libertad, expresasen y compartiesen sus opiniones. Quizá esta situación haga entender a algunos porqué en determinados encuentros sociales, que se producen con presencia de altas autoridades, no se permite la entrada de micrófonos o cámaras pero sí la de periodistas. No es lo mismo ofrecer una información que respaldarla con pruebas gráficas y de sonido. Lo primero se puede rebatir; lo segundo tiene unos costes insalvables.

Cameron tacha de «corruptos» a Afganistán y Nigeria en una conversación privada con Isabel II. Foto: Getty Images (A3)

En este caso hay que dar un 10 a los periodistas………porque a los organizadores le han metido un gol por toda la escuadra. La defensa no estaba preparada y el portero -alguno de protocolo- estaba tomando el té.

Juan de Dios Orozco López.

 

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2 comentarios

  1. Y también recientemente han «pillado» a la Reina Isabel hablando con la responsable de seguridad de la visita del Presidente de China del «mal comportamiento» que tuvieron durante su estancia.
    El caso es que hay que valorar el trabajo de la prensa y hacerles saber que son lo más importante del evento, pero a la vez hay que mantenerles lo más alejados posible de los vips y que capten fotografías o comentarios de los vips y que se convierta protagonista del evento en lugar del acto que se ha organizado.
    ¿por cierto, ha publicado ya el libro que en marzo nos comunicó que era cuestión de días?
    Un saludo

  2. Totalmente de acuerdo contigo Cesar. No podemos hacer que hagan lo que quieran sino solo un buen trabajo que beneficie a ambas partes, la organizadora y la prensa.
    Gracias por tu comentario.
    JDD Orozco.

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