¿Quién contrata a un mayordomo?

A diario debo explicar qué es y qué hace un mayordomo en el s.XXI. Debo explicarlo incluso a quienes quieren contratar a uno. 

Desde mi modesto punto de vista, existen tres tipos de personas a las que un mayordomo puede atender. A saber:

Personas históricamente ricas (pero ya no lo son). Solo quieren mantener un mayordomo como símbolo de un estatus social del que años atrás disfrutaron y en el que hoy no pueden sostenerse. Quieren a personas sumisas, las pagan mal -cuando las pagan- y su trato es despótico. De distinguen porque son ellas las que te llaman directamente y te dicen, como fórmula magistral, cuáles son sus apellidos y dónde viven. Lo hacen para que sepas que son de la alta burguesía, aristocracia o nobleza (venida a menos) y que viven en lugares solo reservados a los poderosos (y en los que ellos sobreviven a duras penas). Les encanta los mayordomos filipinos (siempre varones). Nunca he conseguido que contraten a uno de mis mayordomos, por los «salarios tan altísimos». Que Dios me libre de ellos.

Ricos nuevos. Gastan cantidades ingentes de dinero en lo que sea…y, por supuesto, en un mayordomo. No les importa el salario que deban pagar y sus exigencias son extremas. Altura, presencia, peso……la apariencia suele ser una exigencia inexcusable. Son maleducados y déspotas y no tienen ni idea -ni les interesa- del trabajo que hace un mayordomo. Normalmente sus mayordomos les sobrepasan en elegancia, buen gusto, modales y cortesía. Prefieren mayordomos rubios/as. Rusos, árabes y chinos son tópicos típicos de ricos nuevos. Los mayordomos, a pesar de estar bien pagados, duran poco con estos empleadores.

Floyd Mayweather es un boxeador que se ha hecho rico.

Dirigentes y SEÑORES con grandes fortunas. Digo SEÑORES porque lo son. Trabajan veinticinco horas al día y no suelen dormir en el mismo lugar más de dos veces en un mes. Son inteligentes, cultos, pragmáticos y no pueden perder el tiempo porque cada segundo que ellos no aprovechan se traduce en cuantiosas pérdidas. Valoran el tiempo y a quien no se lo hace perder. Nunca los conoces hasta la hora en que firmas el contrato. Siempre hablas con su Jefe de Gabinete o con el Director de RRHH y la confidencialidad siempre está presente. Ellos no suelen salir en las revistas del papel cuché. Las grandes fortunas no lo necesitan. Normalmente son muy educados, pero mejor no enfadarles. El problema no es el dinero del salario y sí las referencias, los idiomas, la capacidad de liderar así como la de resolver problemas, además de la lealtad. Quieren mayordomos profesionales y los nuestros les proporcionan el tiempo del que ellos no disponen, se convierten en sus cómplices, conocen sus debilidades y fortalezas y saben de su vida mucho más que los propios dirigentes. Los quieren para que dirijan el servicio de sus propiedades o para que les acompañen en sus continuos viajes. Agradecen el trabajo de forma muy generosa….pero no admiten fallos. El primer fallo fue el último.

William Zuklic es House Manager en una propiedad de un dirigente croata. Foto: elpais.com

….y existen tres tipos de hoteles que contratan mayordomos. Estos son los más usuales.

Hoteles tradicionalmente de lujo. En similitud con los perfiles de dirigentes,  los hay que fueron exquisitos y ahora no pueden serlo porque se equivocaron en el camino que les proporcionó grandes beneficios y una pérdida irreparable de su cultura de servicio y, por extensión, de sus huéspedes de alto poder adquisitivo. Son un desastre organizativo y no hacen más que dar palos de ciego. Cambian continuamente de cadena y Director sin encontrar el espacio que ellos ya abandonaron y que otros, con mejor criterio, supieron ocupar. Suelen ofrecer servicios de mayordomía que son prestados por cualquiera de sus más distinguidos empleados en la recepción, conserjería o servicios de atención al cliente. Sus clientes son ricos venidos a menos que se hospedan en la habitación más barata y consumen servicios en el exterior porque son más asequibles.

Thomas Barrow

Nuevos hoteles de lujo. Proclaman a los cuatro vientos que ofrecen servicio de mayordomía las 24 horas del día cuando en realidad lo que brindan al cliente es un servicio de habitaciones, que normalmente es prestado por los camareros más distinguidos y que hablan o chapurrean idiomas como el ruso o chino. Alardean de sus instalaciones, ignorantes de que lo realmente diferenciador es el servicio. No tienen cultura ni tradición de atención al huésped y sus directivos creen que lo saben todo cuando difícilmente alcanzan a diferenciar una pala de pescado de un serrucho. Les gusta hablar de experiencias «wow» y de mayordomos «cool» que toman fotografías para las redes sociales. Duran dos telediarios o, a lo sumo, una final de las que gana Nadal. Sus clientes son los ricos nuevos y las parejas en viaje de novios que nunca volverán al hotel.

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Los resorts de playa ofrecen servicios de mayordomía, pero ni son mayordomos, ni es servicio. ¿Un chaqué en la playa?

Hoteles de lujo. Disponen de estrategias que generan cultura de servicio al huésped a quien cuidan en extremo. Sus mayordomos son profesionales, con un background impecable y que disfrutan haciendo que cada persona que traspasa la puerta del hotel se sienta cómoda, feliz en cualquier situación y espacio, y rodeada de atenciones exquisitas. Los huéspedes, siempre vuelven al mismo hotel y quieren que les atienda el mismo mayordomo. Son personas que lo tienen todo menos tiempo y agradecen la discreción, el trato directo y personalizado y la tranquilidad tanto para hacer negocios como para descansar.

Los verdaderos hoteles de lujo, no necesitan publicitar a sus mayordomos. Si no disponen de mayordomos profesionales, no son de lujo.

Supongo que todo lo anterior aclara, en gran medida, quiénes son los contratadores de mayordomos en nuestros días y en qué entorno social y profesional trabajarán quienes van a seguir nuestro próximo Curso de Experto en Servicios de Mayordomía

© Juan de Dios Orozco López

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