El orden de los factores SI altera el resultado (final).

Para un profano en protocolo, la distribución espacial de personas, los elementos simbólicos y los decorativos no tienen mayor importancia. Sin embargo, para los que nos dedicamos a esta disciplina, la ocupación del espacio en sus tres dimensiones determina la importancia de las personas y las cosas y tienen gran valor comunicacional. No da igual la derecha que la izquierda, arriba que abajo o situar a una persona más atrás o adelante. Tampoco es irrelevante la distribución de elementos en una mesa o, a más abundancia, la distribución de personas en la misma. Agradar a los demás, disponiendo cada persona o elemento en el lugar que le corresponde, tiene como recompensa la aceptación social y el éxito en los negocios o la diplomacia.

Para aclarar de manera práctica a qué me refiero permíteme un ejemplo: si invitas a tu mejor amigo a casa, ¿qué le ofrecerás el sitio más destacado o el de menos importancia? Si tu padre te acompaña a una comida, ¿qué silla le ofrecerás, la más incómoda o la más confortable? Si actúas como anfitrión en una comida de negocios, llegarás antes o después que tus clientes?

 El orden de los factores SÍ altera el resultado.

El protocolo siempre está presente en nuestras vidas aunque la mayoría de las personas no se de cuenta de ello y otros muchos pretendan calificarlo despectivamente y despreciarlo. Estos desconocen que donde no llega la norma legal escrita, actúa el protocolo para que la sociedad no permanezca en constante enfrentamiento y se produzca rechazo entre sus miembros. El protocolo contribuye definitivamente a la cohesión social.

Sí, sí… ya sé que los más doctos y puristas dirán que yo hablo de otra cosa y no de protocolo. Me da igual. Hablo de lo que la mayoría, que no conocen definiciones académicas puras y dogmáticas, entiende que es protocolo.

Muchos hemos tenido la suerte de contar con una familia que ha velado por nuestra educación de manera que, lo que ellos nos han transmitido como parte de su cultura, nos sirve ahora para convivir respetando los derechos de los demás y haciéndoles sentir bien.  Quien ha tenido este privilegio y no practica los buenos modales, no tiene excusa. Es un ser asocial y nihilista. Por el contrario, tienen disculpa los que no han sido formados en esto de ser educado con los demás. Pero quien tiene altas responsabilidades y encabezan un colectivo social, empresarial o político carecen de pretexto para no poner en práctica esto que yo llamo la Cultura del Agrado™, que otros dicen que se trata de ser educado y muchos más reconocen como ser protocolario. Ellos, los que dirigen el grupo, están obligados a «ser, estar y actuar» por lo que representan. No solo deben ser, sino parecer (¡cuanto me gusta esta frase!). No vale cualquier actuación pública y nadie con altas responsabilidades debería ampararse en la supuesta naturalidad y relajación del protocolo cuando se trata de un deber de representación.

Por eso, a mi no me gusta que el Rey se vea obligado a corregir al  Presidente de Gobierno en público e indicarle que el lugar que ocupa no le corresponde. El fallo no es de protocolo ni de comunicación. Es simplemente un fallo de modales, de respeto y de cortesía que  ha menoscabado, de nuevo, la importancia de un acto por la actuación pública de alguien que no sabe comportarse en un contexto político y diplomático. Y sí, ese fallo ha restado mucho protagonismo a las dos naciones porque se ha hablado de unos hechos que afectan a las formas y no al fondo.  Para eso está el protocolo,  para evitar que las formalidades diluyan la sustancia de lo que acontece. Si el Rey no hubiese actuado, el presidente Sánchez hubiera ocupado el lugar más destacado de la imagen que, por otro lado, no le corresponde porque no es Jefe de Estado ni es el Jefe de Gobierno más antiguo. Es decir, se situó -consciente o inconscientemente- en el lugar más destacado cuando le correspondería estar en el último lugar.     

Juzga tú mismo con estas imágenes.

Ah!, de esto del protocolo, los modales, la cortesía y la Cultura del Agrado™ se hablaba con rotundidad hace más de dos siglos. Echa un vistazo al Evangelio de San Lucas:

Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú, y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: «Déjale el sitio», y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar.
Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: «Amigo, acércate más», y así quedarás bien delante de todos los invitados. Porque todo el que se eleva será humillado, y el que se humilla será elevado”.

Así que el orden de los factores, SÍ altera el resultado.

De todo lo anterior, en particular de las técnicas para una perfecta distribución de factores que maximicen los resultados de la relación eficaz entre personas, hablaremos en el Curso de Experto en Servicios de Mayordomía & Hospitality que llevaremos a cabo en septiembre. Si quieras información, visita nuestra web www.mayordomos.eu  y si necesitas más respuestas acude a rrhh@mayordomos.eu

Como sé que muchos van a dar un uso político a este artículo, NO voy a permitir comentarios -ni en el blog ni en redes sociales- que no sean estrictamente profesionales y relacionados con los modales, la cortesía y el protocolo.

© Juan de Dios Orozco López

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