Sobriedad y protocolo.

Una presidencia que parece una grada del Santiago Bernabéu. Foto: Ernesto Agudo

Ya sabes de mi obsesión por la imagen que queda de un acto. En numerosas ocasiones has leído aquí que no vale cualquier lugar, que no vale cualquier caso y que hacer protocolo de forma eficaz es sumar multitud de pequeños detalles. De un acto institucional -que a veces es interminable- quedan las fotografías y los vídeos que vemos en prensa y televisión. Si no se ha cuidado lo que en los medios de comunicación social quedará guardado para la eternidad, difícilmente alcanzaremos los objetivos que nos marcamos cuando confeccionamos el discurso protocolario.  Hacer protocolo es sumar pequeños elementos que siempre deben estar alineados en un mismo sentido. Cualquier deslocalización de un solo elemento lleva inexorablemente a que todo lo que se haya llevado a cabo antes y lo que se ejecute después esté, cuando menos, afectado o distorsionado por ese pequeño descontrol. En relación con lo anterior he seleccionado […]

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