La propina y el riesgo de herir susceptibilidades.

Solo dos veces me ha ocurrido en toda mi vida. Y ayer fue la última. No vuelvo a dar propina….o, mejor dicho, a intentar darla. Hace más de treinta años quise agradecer con una propina la ayuda que me proporcionó la persona que me ayudó a subir las maletas a la habitación. De manera educada la rechazó, y su actitud no me gustó. Ayer, en el Circo del Sol, me volvió a ocurrir lo mismo. No le di más importancia pero como estoy falto de inspiración para escribir, he creído que el rechazo de una propina podría ser motivo suficiente para levantarme de la cama a las 06:30 de la mañana para escribir. Deben ser cosas de la edad…. El caso es que reflexionando sobre el asunto, hubiera sido muy interesante conocer porqué aquel joven y la chica de ayer rechazaron mi propina. Está claro que en bares y restaurantes de […]

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Ser elegante.

Lo he leído esta semana en un titular atribuido a Givenchy que afirmaba «Ya no hay elegancia……» Se refería a la elegancia exterior pero yo quiero referirme a la interior. La exterior, la que me hace girar la cabeza cuando observo a una señora caminar de manera natural, sin aditamentos ni especiales ropas o complementos, es el fruto de la distinción interior, de la sencillez de la conducta personal y del espíritu personal honesto. Y eso se nota. Siendo hombre, me permitirás que me refiera hoy a la mujer aunque esto de la elegancia no entiende de géneros. Quien pretende ser elegante por medio de la indumentaria, solo logra convertirse en servil fantoche de la moda pasajera. Lo decía Coco Chanel: «La moda pasa pero el estilo permanece» Por eso la elegancia es como un cóctel, resultado de la suma de ingredientes como la discreción, la naturalidad, el sentido de la estética, la moderación […]

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