Protocolo en Cataluña: absurdo, ridículo y presuntuoso.

Absurdo, ridículo y presuntuoso. Así me parece que es el supuesto protocolo de Estado o Autonómico -da igual la denominación- que la Generalidad Catalana ha puesto en funcionamiento para que su presidente recibiera al Presidente del Gobierno de España. Disiento entonces de otros que afirman lo contrario. Ya estoy, de nuevo, llevando la contraria. Pero tengo argumentos protocolarios. Quede claro que la argumentación política no es materia de este blog. No digo que ese ceremonial no se haya puesto en práctica anteriormente con otras visitas de dignatarios. Lo que afirmo con rotundidad es que este «tinglao» pretende poner a las autoridades de Cataluña en un nivel protocolario que no le corresponde y que, además, en ese intento de parecer lo que no son, someten a las autoridades visitantes a una ceremonia de bienvenida sin ningún acierto y quizá, en algunos casos, provocando un grave perjuicio a la imagen institucional de […]

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Protocolo, ética y estética.

Normalmente los límites impuestos por la ética están muy por encima de los que imponen la estética de los dirigentes. Una de las ramas de la ética – la ética normativa- se dedica a estudiar los estándares de la conducta humana que están relacionados, por cierto, con la actividad personal o profesional que se desarrolla. La ética a que se refiere a la actividad personal tiene unos límites que delimita el propio individuo. Así, uno puede tener unos principios personales flexibles -«Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros.»- que diría Groucho Marx. Pero si nos referimos a la ética profesional que afecta a una actividad en la que se representa a un grupo, la cosa cambia. Los principios y valores éticamente premiables son los que convienen a la mayoría y los estándares de lo que está bien o mal los delimita y dicta el interés del grupo y […]

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Una protocolaria protesta.

No te preocupes. Yo no tengo ni idea de moda, así que no voy a escribir sobre la alfombra roja de los Premios Goya y lo ridículos que resultaron algunos supuestos expertos organizadores que, pretendiendo «chupar cámara» yendo de un lado a otro con los nervios descompuestos -My God!-,  deslucieron y menospreciaron con su grosera actitud de «acomodador distinguido» a la propia organización y desde luego a los verdaderos protagonistas: los actores. Ya sabes que este no es espacio para la política pero sí me interesan las formas con las que algunos la hacen. Si te dedicas al protocolo y la organización de actos, sabes que lo mío -creo que lo tuyo también- está más centrado en los modos de comunicar que en cualquier otro condicionante. De nada sirve el contenido si este no se hace comprensible a quien es objeto del mensaje. De eso se trata. Si un acto está bien organizado y […]

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