Protocolo con intención.

He venido sosteniendo -y creo que lo seguiré haciendo- que el protocolo existe solo cuando no se nota. Lo escribí hace tiempo: «Cuando el protocolo se nota, ya no es protocolo» Si un profano, después de asistir a un encuentro del tipo que sea, afirma «aquí hay mucho protocolo», es que el protocolo no ha existido. El protocolo moderno se adapta al terreno, es discreto, flexible e integrador y no necesita hacerse presente para existir. Quien está acostumbrado a asumir lo anterior tiene muchísimo éxito en cualquier parte del mundo. Por eso creo que cuando nos acercamos a culturas diferentes a la nuestra con afán conciliador, debemos intentar adaptarnos a su forma de ser, estar y actuar buscando no poner obstáculos en una relación que, a priori, puede ser beneficiosa para ambas partes. Lo que no entiendo es cómo, en muchas ocasiones, nos acercamos a personas que no nos interesan, […]

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La puntualidad y el valor del tiempo.

Hacer algo sin retraso. Casi todo el mundo lo entiende así pero yo añado más: ser puntual significa ejecutar una acción en el momento exacto. Ni antes, ni después. La puntualidad y el valor del tiempo están relacionados aunque hasta en la forma de usar el tiempo, las culturas son diferentes. Para alguien del mundo de los negocios en los Estados Unidos de Norteamérica, «el tiempo es oro» y la hora determina no solo el momento en que se debe producir, se atiende a los amigos o hay que comer. Sin embargo, para un afgano la hora del día es absolutamente insignificante. Y es de poco valor porque simple y llanamente un afgano se levantan cuando lo hace el sol, come cuando tienen apetito y tienen tan poco que perder que la actividad personal diaria se limita a sobrevivir y esperar que amanezca el día siguiente. Tanto es así, que […]

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