Richard Gere y Don Quijote.

Ya sé que alguna intentará fusilarme al amanecer con su implacable feminismo. Pero me da igual. A estas alturas, me es “hinberosímil y habsolutamente despiadante” -así lo diría mi amigo Juan de Sevilla- que traducido al castellano viene a decir: me da igual. Y es que esto de ser caballero, aspirar a serlo o, al menos, intentarlo no es una cuestión de género  sino más bien una condición personal, una actitud que bien puede tener tanto una mujer como un hombre. Sí, ser caballero es como la actitud de Ser Elegante sobre la que ya escribí aquí. Primero hay que sentirla y luego exteriorizarla. Mi visión de la caballerosidad está muy cercana a un enfoque práctico de la vida que consiste en generar a mi alrededor un clima agradable que me haga sentir bien y haga sentir bien a los demás. Sin embargo, está claro que es imposible agradar a todo […]

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La mejor manera de pagar un traje.

Que Obama se sirvió de las técnicas de marketing político para su éxito es una realidad y que Macron, el Presidente de la República francesa, ha copiado lo mejor de Obama es una evidencia. Hasta la llegada de Obama, ningún político reciente del mundo se preocupó tanto por su imagen pública  y a ninguno le dió unos resultados tan beneficiosos. Macron se ha valido de un discurso innovador en Europa que conecta emocionalmente con la sociedad, y de una coherencia personal que no se corresponde con su coherencia política. A la vista está que la coherencia política tiene menos valor que la personal y que, por ejemplo, demostrar amor por una mujer que podría ser su madre ha hecho que la aceptación emocional y pasional del observador sobrepase en mucho a la razón que imponen los hechos y sus ideas poco ortodoxas. Macron se ha convertido en un líder moderno que […]

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