La propina y el riesgo de herir susceptibilidades.

Solo dos veces me ha ocurrido en toda mi vida. Y ayer fue la última. No vuelvo a dar propina….o, mejor dicho, a intentar darla. Hace más de treinta años quise agradecer con una propina la ayuda que me proporcionó la persona que me ayudó a subir las maletas a la habitación. De manera educada la rechazó, y su actitud no me gustó. Ayer, en el Circo del Sol, me volvió a ocurrir lo mismo. No le di más importancia pero como estoy falto de inspiración para escribir, he creído que el rechazo de una propina podría ser motivo suficiente para levantarme de la cama a las 06:30 de la mañana para escribir. Deben ser cosas de la edad…. El caso es que reflexionando sobre el asunto, hubiera sido muy interesante conocer porqué aquel joven y la chica de ayer rechazaron mi propina. Está claro que en bares y restaurantes de […]

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