La puntualidad y el valor del tiempo.

Hacer algo sin retraso. Casi todo el mundo lo entiende así pero yo añado más: ser puntual significa ejecutar una acción en el momento exacto. Ni antes, ni después. La puntualidad y el valor del tiempo están relacionados aunque hasta en la forma de usar el tiempo, las culturas son diferentes. Para alguien del mundo de los negocios en los Estados Unidos de Norteamérica, «el tiempo es oro» y la hora determina no solo el momento en que se debe producir, se atiende a los amigos o hay que comer. Sin embargo, para un afgano la hora del día es absolutamente insignificante. Y es de poco valor porque simple y llanamente un afgano se levantan cuando lo hace el sol, come cuando tienen apetito y tienen tan poco que perder que la actividad personal diaria se limita a sobrevivir y esperar que amanezca el día siguiente. Tanto es así, que […]

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Errores de protocolo y vudú intercultural.

Alguno anda por ahí creyendo que un error de protocolo es ponerse una americana amarilla para asistir a una recepción en una embajada. Pero eso es tener mal gusto. Otros piensan aún que un error protocolario es sorber la sopa, pero eso es una falta de urbanidad en occidente y no en algunos países africanos, por ejemplo. Incluso algunos políticos consideran que hacer protocolo es gastar ingentes cantidades de dinero en comer, beber y viajar a costa de los contribuyentes. Para justificar errores, ahora se aminoran los gastos que ellos consideran de  protocolo y que no son más que gastos de representación. Han sabido desviar la atención y venden esa reducción de gastos como un logro social, una meta que se ha alcanzado por su buena gestión. Pero ni las comidas, ni los viajes, ni los gastos en regalos institucionales ni los coches de lujo son gastos de protocolo, término que ellos han escogido para […]

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