Orejas, banderas, corbatas y un bate de béisbol.

Desde el punto de vista peridístico, podríamos hablar de una buena fotografía cuando los elementos que contiene son suficientemente explícitos y están tan bien «enmarcados» y distribuidos que no necesita ninguna información adicional para ser leída. Su interpretación es genuina y no caben dudas sobre qué se pretende trasladar al observador. Cuando sobre la fotografía caben interpretaciones, normalmente se añaden – casi siempre a modo de «pié de fotografía»- explicaciones sobre los elementos que contiene y cual es la intención informativa de la misma. No obstante lo anterior, aun añadiendo letra al lenguaje de la plástica fotográfica, muchas fotografías pueden ser interpretadas desde extremos cualitativa y cuantitativamente diferentes. De esta forma yo puedo observar en la siguiente fotografía al presidente de Venezuela desde una perspectiva simpática y, sin embargo, su Gobierno presentó quejas por vía diplomática por la publicación de la misma. En este caso, es el fotógrafo el que […]

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