Lo que yo te diga. Seguimos siendo la vanguardia de las malas formas. Mientras que unos pretenden investir de la autoridad perdida a los profesores -léase Esperanza Aguirre-, otros no dan importancia a que un trabajador llame «hijo de puta» a su jefe. Que sí, hombre, que es verdad. Esto último ha pasado en Cataluña…