¡Saca las manos de los bolsillos! es la frase que me decía mi madre. Aún hoy, sigo insistiendo que nunca se ha de llevar las masnos en los bolsillos o los brazos cruzados. Ambos gestos tienen una traducción rápida para el observador: ocioso, aburrido, harto, cansado, astiado…….¿es esa la imagen que se desea proyectar de un político o directivo…