Últimamente mi capacidad para reírme de mismo ha aumentado insospechadamente hasta cotas tan altas que producen, a veces, dolor. Me río tanto -incluso solo- que finalmente alcanzaré a tener unos abdominales como los de «Harnor Shuashernerguer», que diría mi querido amigo Juan de Sevilla. Ahhhhh, Juan de Sevilla!!! ¡qué sería de mi sin su oráculo!…