Lo decía Maurice de Talleyrand quien no era, precisamente, crisol de virtudes: «Solo los tontos se burlan del protocolo. Simplifica la vida». Y es muy cierto. Asumir y respetar las normas facilita la convivencia porque con ello se delimita el marco de la actuación pública personal. No sobrepasamos líneas para que los demás respeten, también, esos mismos límites. Pero algunos…