Cuando en una situación social no sabes qué hacer ni cómo actuar pero eres consciente de ello, lo admites, e intentas salir airoso de esa incómoda situación con la discreción por bandera, te conviertes en una persona elegante porque evitas llamar la atención. Ello no disminuye tu ignorancia pero, al menos, te sitúa ante los demás…